| Posterior a la Cumbre de la Tierra (RIO'92), dos organizaciones internacionales no
gubernamentales, el Consejo de la
Tierra y la Cruz Verde Internacional,
con el apoyo del gobierno holandés, aunaron sus fuerzas a las de otros, para buscar la
manera de desarrollar una Carta de la Tierra. En
mayo de 1995, estas tres instancias co-patrocinaron un encuentro en La Haya, donde unos 60
representantes de diferentes sectores se reunieron y propusieron efectuar un amplio
proceso de consulta, lo que llevaría a desarrollar una carta aceptada universalmente. Por
un período de dos años, se celebraron consultas a nivel mundial entre diversas
organizaciones internacionales.
Al mismo tiempo, se recopiló una serie de principios
articulados en diversos instrumentos de derecho internacional, incluidos en un informe
denominado Principios de la
Conservación Ambiental y del Desarrollo Sostenible: Resumen y Reconocimiento, con el
objeto de desarrollar una guía para encauzar esta fase del proceso de consulta.
A principios de 1997, se creó la Comisión de La
Carta de la Tierra, compuesta por 23 personas distinguidas, provenientes de todos los
continentes, para supervisar el proceso de consulta y redacción. Durante la celebración
del Foro de Río+5, en marzo de 1997, la Comisión propuso un Borrador de Referencia I,
basado tanto en la consulta inicial como en la revisión de esfuerzos previos realizados
desde 1972, para que fuese utilizado como guía en consultas posteriores para desarrollar
una Carta de la Tierra de los Pueblos.
Aunque el aval de La Carta de la Tierra por parte
de las Naciones Unidas es un objetivo muy importante, las consultas están proyectadas
para desempeñarse como una fuerza poderosa de cambio, al igual que para mejorar el
Borrador de Referencia inicial. Con miras a alcanzar la más amplia participación
posible, los procesos continuos de consulta y redacción apuntan a lo siguiente:
- basar La Carta de la Tierra en los valores de
diversas culturas, religiones y grupos sociales;
- elevar la conciencia y promover el entendimiento de
temas relevantes para el desarrollo sostenible;
- brindar la oportunidad de hacer contribuciones y
compromisos, tanto a nivel individual como colectivo, abarcando diversas perspectivas y
aproximaciones;
- desarrollar un amplio sentido público de
pertenencia con relación al proceso de La Carta de la Tierra.
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