1. Selva paranaense o misionera
2. Selva Tucumano Oranense o Yungas
3. Chaco
4. Pastizales pampeanos
5. Espinal
6. Monte
7. Prepuna
8. Altoandina
9. Puna
10. Estepa patagónica
11.Bosque subantártico
12.Delta del Paraná
13. Litoral marino
1.
Selva paranaense o misionera
La Selva Paranaense conforma junto a las Yungas las dos
eco-regiones selváticas de la Argentina, concentrando entre ambas una parte sustancial de
la biodiversidad nacional pese a ocupar una reducida proporción del territorio del país.
A diferencia de las Yungas argentinas, esta selva se presenta en forma mayormente
continua, conformando junto a la Mata Atlántica brasileña el otro gran sector selvático
de América del Sur separado de la Amazonia por una extensa barrera menos húmeda que va
desde el Gran Chaco a la Caatinga en el nordeste de Brasil.
Este sistema cubre en la actualidad la zona central y norte
de la provincia de Misiones. Hacia el sur se extiende fuera de esta zona en forma de
selvas ribereñas o marginales, como angostos montes asociados a los bordes de los cursos
fluviales de la cuenca del Río de la Plata.
El clima es cálido y húmedo, con precipitaciones durante
todo el año (entre 1.500 y 2.000 mm), más abundantes en verano. La temperatura media
varía entre los 16 y 22º C, siendo los inviernos suaves y los veranos no excesivamente
cálidos.
Se ubica sobre terrenos montañosos, con serranías de poca
altura, que van elevándose hacia el noreste hasta llegar a los 900 m.s.n.m.. Los suelos
son del tipo laterítico, rojos y ácidos.
El tipo de vegetación dominante es la selva subtropical.
El dosel arbóreo se encuentra entre los 20 y 30 metros de altura sobre el nivel del
suelo, por debajo del cual existen estratos de árboles menores, un sotobosque denso con
helechos arborescentes y cañaverales, hierbas umbrófilas y muchas lianas, enredaderas y
epífitas. Dentro del estrato arbóreo, no puede decirse que existan especies dominantes,
ya que una hectárea es compartida por una veintena de árboles diferentes, representados
cada uno por pocos individuos.
El área posee una oferta de ecosistemas sumamente variada
considerando la flora maderable, la flora no maderable, la fauna, el patrimonio genético,
agua, suelo, el paisaje, la regulación de las cuencas hidrográficas y la captación de
gases de efecto invernadero. La presencia de heladas constituye una restricción para el
desarrollo de cultivos tropicales.
Areas Protegidas
Se trata de una de las unidades con mayor cantidad de
áreas protegidas creadas, casi todas ubicadas en la provincia de Misiones. Son diversos
los organismos involucrados: existen dos reservas nacionales, doce provinciales, tres
municipales y siete privadas. Un proyecto sumamente prioritario es la integración de las
distintas áreas naturales protegidas presentes contrarrestar el actual proceso de
empobrecimiento y fragmentación de esta unidad, con el consecuente aislamiento
(insularización) de las reservas existentes.
Si se toman en cuenta dos indicadores del grado de
protección actual basado uno en el porcentaje de superficie original de la ecorregión
hoy declarado APs incluyendo todas las categorías de manejo y entidades administradoras y
otro en relación a la proporción de APs de categorías más estrictas (pertenecientes a
las categorías de manejo I, II y III) encontramos que esta ecorregión presenta una
cobertura satisfactoria (mayor del 15% en el primer caso y mayor de 5% en el segundo) ya
que posee valores de 6,2% y 7,2% respectivamente.
Causas del estado actual de la biodiversidad.
Los principales problemas de conservación que debe
enfrentar esta unidad están relacionados con la sustitución de la selva por cultivos.
La extracción selectiva de los mejores ejemplares de
especies arbóreas de valor maderable y la deforestación para implantar cultivos o
pasturas, se viene realizando desde el inicio de la colonización de la región a costa de
reducir la superficie selvática y deteriorar los refugios remanentes.
El reemplazo del bosque nativo por bosque implantado,
reduce la biodiversidad, la tala rasa del bosque seguida de su quema,
Un aprovechamiento irracional del ambiente, sumado a las
importantes precipitaciones y el relieve abrupto, aceleran notablemente la erosión del
suelo, con la consecuente pérdida de la capacidad productiva del terreno y un aumento de
los sedimentos acarreados por ríos y arroyos (que facilitan la colmatación de diques y
causan otros trastornos ambientales).
La fauna ha sufrido un notable retroceso, ya sea por caza o
por la desaparición o fragmentación de los ambientes que habita, hasta conducir a
algunas especies al borde de la extinción en la Argentina, como es el caso en esta unidad
del yaguareté, el lobo gargantilla y el pato serrucho.
Más recientemente surge la amenaza de grandes obras de
infraestructura, principalmente represas hidroeléctricas, que anegan vastas superficies
de ambientes naturales, provocando la desaparición de ecosistemas y especies. Las
comunidades más sensibles a estos cambios son las asociadas a los cursos rápidos y
someros y a las selvas en galería, que ven interrumpidos los ciclos de inundaciones
habituales. Las represas de Yacyretá (Corrientes) y Urugua-i (Misiones), junto a los
numerosos proyectos similares a ser ubicados sobre los ríos Paraná y Uruguay podrían
causar profundas modificaciones sobre esta ecorregión.
La selva paranaense de la provincia de Misiones es el
principal remanente continuo de esta unidad a nivel mundial.
2. Selva
Tucumano Oranense o Yungas
Las Yungas son básicamente selvas de montaña, pero dentro
de una interesante diversidad ambiental a lo largo del gradiente altitudinal (bosques en
la base, selvas en las laderas y otros bosques y pastizales en las cimas), que llegan al
noroeste argentino como una expresión austral de la selva amazónica, con la cual se
comunica hacia el norte.
La Selva Tucumano-oranense o Yungas penetra en el noroeste
de la Argentina desde Bolivia y llega al Sur de Tucumán, a modo de cuña en parches
aislados ubicados sobre los faldeos serranos. La formación, con 4,5 millones de
hectáreas es similar a la selva misionera pero con más influencia del bosque chaqueño.
En la medida que se extiende hacia el sur, se van empobreciendo notablemente en especies.
El relieve es montañoso alcanzando los 3.000 m.s.n.m.. El
clima es cálido y húmedo con estación seca invernal, intensas precipitaciones estivales
y, en la parte más elevada, nevadas en invierno.
Posee una intensa variabilidad según la altura. En la zona
baja, al pie de las montañas se desarrollan las selvas de transición, de tipo
subtropical con presencia de especies del Chaco.
En las laderas, se desarrolla la selva nublada o nuboselva,
donde el dosel arbóreo es en buena medida caducifolio.
A los 2.500 metros se transforma en bosque montano, con
baja diversidad arbórea y a mayor altitud, comienzan a ser predominantes los pastizales
de altura
Es necesario destacar que estos tipos de vegetación son
muy variables según la latitud, la altura y la topografía.
Areas Protegidas
Las Yungas está representada dentro del sistema de parques
nacionales si bien usando los indicadores antes citados encontramos que posee una
cobertura insuficiente (cuando la superficie protegida se encuentra entre 3 y 15% de la
superficie total de la región) pues la superficie dentro de las áreas protegidas es del
5,1%. Con respecto a la superficie con categorías de manejo más estrictas se aproxima al
umbral pues posee un 4,2%.
Una de las áreas naturales más singulares de las yungas
de la Argentina es la Sierra de Aconquija, en las provincias de Tucumán y Catamarca. La
zona cuenta con varias especies de plantas y animales endémicos. El Parque Nacional Los
Alisos abarca una porción de esta sierra, sin embargo debe evaluarse aún con mayor
precisión su representatividad de la naturaleza del Aconquija y analizar una estrategia
para completar esta muestra a partir de esta área en consolidación.
El Parque Biológico San Javier es otra área nacional, en
este caso administrada por la Universidad Nacional de Tucumán, de particular importancia
por su ubicación geográfica (en el extremo sur de las Yungas) y fácil acceso, lo que le
brinda un gran potencial educativo y para desarrollar trabajos de investigación.
Causas del estado actual de la biodiversidad.
La deforestación sigue constituyendo el principal problema
de esta unidad, transformando en pocos años extensas superficies de selvas y bosques
yungueños de gran biodiversidad en monocultivos (caña de azúcar, por ejemplo).
Estos procesos se inician con una destrucción por el fuego
de la biomasa forestal, con graves efectos sobre la biodiversidad. Se incorpora a los
cultivos tierras que exigen métodos conservacionistas provocando una disminución de la
oferta de flora y fauna y afectando la calidad de vida de la población que la utiliza en
forma directa.
La pérdida de la cubierta vegetal facilita procesos
erosivos en una región de relieve tan abrupto como esta, reduciendo la capacidad
productiva del terreno y colmatando los sistemas de regadío.
El avance de la frontera agropecuaria sobre las fierras
forestales fue muy grande, sin considerar los efectos a mediano y largo plazo, de
diferentes cultivos en especial el de soja.
La actividad petrolera y la caza descontrolada son otros
dos factores de degradación importantes en las Yungas.
En el caso de Salta, los cultivos industriales revelan un
alto contenido de subsidios energéticos llegando a niveles de contaminación.
3. Chaco
Por su gran extensión, alta diversidad biológica y
peculiar dinámica ecológica, el Gran Chaco se constituye en una de las eco-regiones de
la Argentina más relevantes. Se aprecian notables transformaciones, que van desde bosques
que avanzan sobre pastizales hasta bosques que se simplifican visiblemente ante el
sobrepastoreo y la tala selectiva desmedida, lo que convierte a esta zona en una unidad
especialmente prioritaria para la intervención.
El Chaco se extiende en la Argentina desde las bases de
sierras y montañas del este de Salta al este de San Juan hasta la ribera del río
Paraná, y algo más al este en el noroeste de Corrientes, y desde el norte hasta la mitad
septentrional de San Luis, Córdoba y Santa Fe.
Abarca principalmente llanuras, con ligeras depresiones o
con ríos poco profundos con innumerables bañados no canalizados por un colector y
sierras de poca elevación.
El clima es continental, cálido, con precipitaciones
escasas y estivales en la zona occidental (500 mm anuales) y abundantes todo el año en la
porción oriental (1200 mm anuales).
Los suelos presentes son generalmente sedimentarios, de
origen fluvio-lacustre, formados por materiales finos, en la porción occidental se
encuentran suelos rocoso-pedregosos.
Dentro del Dominio Biogeográfico Chaqueño, el Chaco es la
eco-región con mayor volumen de vegetación. La formación característica es un bosque
xerófilo, en buena medida caducifolio, con un estrato arbóreo superior discontinuo de
quebrachos colorados y blancos, un dosel arbóreo continuo, intermedio, de algarrobos
blanco y negro. Además hay palmares, sabanas, y estepas arbustivas halófilas; sobre los
ríos son típicos los bosques con neto predominio de sauces criollos.
Desde el punto de vista zoogeográfico, en esta provincia
son notables las diferencias entre la fauna de la región oriental húmeda y la occidental
más seca. El Chaco presenta varios endemismos pese a que existe un amplio contacto con
regiones biogeográficas vecinas.
Se subdivide en Chaco Oriental o Húmedo, Chaco Occidental
o Seco y Chaco Serrano.
Areas Protegidas
En total no suman más de 14 las áreas que protegen
actualmente el Chaco Oriental, la mayoría de las cuales no superan las 10.000 ha. Hay
cuatro unidades del sistema de parques nacionales: Rio Pilcomayo (Formosa), la más
extensa de todas y con un completo muestrario del Chaco Oriental, incluyendo las selvas
del río Pilcomayo; Chaco y Colonia Benítez (Chaco); y Mburucuyá (Corrientes), una
muestra en buen estado de conservación de la naturaleza de la región, donde se han
registrado un rico elenco de flora y fauna.
Existen, también propiedades privadas que se han
convertido en Reservas, en algunos casos a través de convenios con organizaciones no
gubernamentales.
Un área natural de enormes proporciones, escasamente
modificada por la actividad humana y que carece de protección es la conocida como Bañado
La Estrella, en Formosa. Allí aún pueden encontrarse grandes vertebrados, una muy
variada y abundante avifauna acuática, entre otros atractivos biológicos. De todos modos
su fauna se ve muy afectada por la gran afluencia de cazadores furtivos que frecuentemente
visitan el área.
Dentro de esta subregión los indicadores de cobertura son
del 7,9% y de menos de 1%.
El Chaco Occidental o Seco, siendo una de las más extensas
eco-regiones de la Argentina, no cuenta en la actualidad con una buena representatividad
en el sistema nacional de áreas protegidas.
Solamente la Reserva Natural Formosa está ubicada en el
distrito Occidental, pero su escasa superficie no alcanzaría para proteger
convenientemente a poblaciones de grandes vertebrados.
Otra área destacable es el Parque Nacional Sierra de las
Quijadas (San Luis), que ampara muestras de la porción más austral del Chaco Occidental,
con bosques abiertos de quebracho blanco.
Entre los proyectos de parque nacional para esta subunidad
descolla por su importante extensión Copo (Santiago del Estero) incluido en el Proyecto
de Conservación de Diversidad Biológica. El área alberga bosques inexplotados de
quebrachos y varias especies de los vertebrados más conspicuos de la unidad (yaguareté,
tatú carreta, oso hormiguero grande, etc.)
La superficie protegida respecto de la total de la región
es del 4,0% y el porcentaje con manejo más estricto es de menos del 1% por lo que se
considera insuficiente su cobertura.
Las áreas protegidas que amparan al Chaco Serrano son
escasas y de pequeña superficie (sólo una supera las 5.000 ha). La mayoría de ellas se
encuentran en la provincia de Córdoba.
El Parque Nacional Quebrada de Condorito, también incluido
en el Proyecto de Conservación de la Diversidad biológica, cuenta con 37.000 hectáreas
y una reserva provincial de 110.000 en su entorno. El área, protege parte de la
población extrandina del cóndor. Un motivo adicional de interés es la presencia en la
zona de varios endemismos.
Entre las áreas que aún no han recibido la debida
protección figuran serranías en Santiago del Estero, que además de su valor natural
poseen yacimientos arqueológicos y en San Luis, donde se presenta una de las comunidades
más densas de Carandilla, y de instrumentar áreas núcleo dentro de la Reserva
Provincial Valle Fértil (San Juan) , sin control ni manejo en la actualidad.
Esta unidad presenta también una cobertura insuficiente,
con valores similares al Chaco Seco.
Causas del estado actual de la biodiversidad.
En toda la región chaqueña la ganadería y la
explotación forestal han modificado profundamente la composición de las comunidades
vegetales, sea destruyendo el estrato herbáceo y facilitando la invasión de especies
arbustivas, sea eliminando las especies forestales más valiosas, o bien talando o
quemando totalmente el bosque para habilitar terrenos destinados a la agricultura.
La unidad del Chaco Occidental se encuentra profundamente
alterada por la intensa explotación forestal y la ganadería extensiva y en muchas zonas
no sólo ha desaparecido el bosque primitivo, sino incluso el estrato herbáceo, quedando
solo arbustos espinosos. Estas tierras degradadas, de la porción chaqueña austral, son
invadidas frecuentemente por especies típicas de la provincia del Monte. En otros
sectores se experimentan procesos de arbustificación (invasión de leñosas) producto del
mal manejo de las pasturas naturales y el bosque.
En muchos sectores también se experimentan graves procesos
de deterioro como aridización y salinización de extensas zonas, donde antes se
encontraban tierras cultivables, pasturas o bosques naturales.
La fauna ha sido afectada indirectamente por la
modificación del hábitat y directamente por la caza y captura, principalmente de
subsistencia y comercial.
Las áreas protegidas provinciales sufren los continuos
embates de cazadores furtivos y la extracción ilegal de madera. Los escasos recursos de
los entes provinciales de fiscalización no alcanzan para recorrer y vigilar lejanas e
inhóspitas reservas.
El Chaco Serrano, a pesar de ocupar en su mayoría terrenos
abruptos y en apariencia no aprovechables, ha sido modificado en gran parte de su
superficie. La ganadería extensiva que se realiza en los pastizales serranos ha alterado
en gran medida las comunidades vegetales originales, provocando asimismo pequeños focos
de erosión. La explotación de especies útiles para la extracción de ceras y fibras o
como fuentes de leña y madera ha provocado su desaparición en amplias zonas.
A estos procesos de degradación debe sumarse la acción de
los incendios, a menudo intencionales, que destruyen comunidades naturales enteras y se
propagan sin control por los sistemas serranos.
En las últimas décadas el turismo mal manejado y el
acelerado desarrollo de la región significan también un impacto negativo para la unidad.
La construcción de viviendas y poblados, el pisoteo, la extracción de leña, el enorme
volumen de residuos sólidos y líquidos generados son algunos de los problemas que aún
no han tenido satisfactoria solución.
4.
Pastizales pampeanos
El pastizal pampeano constituye una de las eco-regiones
más extensas de la parte templada de América del Sur.
Ocupa una extensa región del centro-este de la Argentina:
el centro-norte de La Pampa continuándose por el centro de San Luis, el sur de Córdoba y
de Santa Fe, Buenos Aires (excepto el extremo sur), la mitad sur y el este de Entre Ríos
y el este y nordeste de Corrientes hasta el sur de Misiones; también el sur de Brasil y
todo Uruguay .
Se sitúa mayormente en relieves llanos o suavemente
ondulados. En el sur cuenta con serranías bajas (Tandilia y Ventana) y en el centro una
zona deprimida. Sus suelos son limosos, arenosos (en el oeste) y pedregosos en las
sierras. El clima es templado cálido, con lluvias decrecientes de nordeste (1.500 mm) a
suroeste (400 mm).
Los suelos profundos y ricos en nutrientes, constituyen la
base productiva para el gran desarrollo agropecuario argentino.
La vegetación dominante es la estepa o pseudoestepa de
gramíneas. La gran fertilidad de su suelo y su proximidad a los grandes puertos han
facilitado su aprovechamiento agrícola, perdiéndose casi por completo el conjunto
florístico y faunístico original.
Areas Protegidas
Son cada vez más raros los sectores donde el paisaje
predominante sea el del pastizal pampeano. En el Distrito Occidental quedan grandes
parcelas en buen estado de conservación. Las mejores muestras de esta formación se
encuentran en el centro de San Luis. Desde 1996 se iniciaron gestiones para consolidar una
gran área natural protegida, Los Venados, que incluiría un sector central de 30.000
hectáreas de parque nacional y otro circundante de 100.000 bajo las figuras de reservas
nacional, una parte, y provincial, el resto. Este proyecto permitiría resguardar al
venado de las pampas dentro del sistema de parques nacionales y asegurar su conservación
en San Luis, donde resulta de gran trascendencia regional y fue declarado Monumento
Natural Provincial.
La Pampa Ondulada es seguramente uno de los distritos menos
representado dentro de las áreas naturales protegidas de la Argentina. La Reserva Natural
Otamendi tiene una reducida superficie de este tipo de ambiente, apenas 20 hectáreas.
Debería relevarse mejor esta subunidad en búsqueda de predios en buen estado para su
conservación.
Otra zona con interesantes relictos de pastizal pampeano
son los pedemontes rocosos y laderas de las sierras bonaerenses que incluyen algunas
especies vegetales endémicas, en especial en el sistema de Ventania. Allí aún existen
predios con comunidades bastante prístinas y el último refugio de guanacos originales de
la región. El Parque Provincial E. Tornquist abarca un sector clave de la Sierra de la
Ventana. Si bien no cuenta aún con un adecuado manejo es un importante lugar de estudios
ecológicos.
Las lagunas bonaerenses siguen ofreciendo uno de los sitios
más atractivos para la observación de aves, aunque tienden a degradarse por
introducción de especies exóticas, pesca excesiva y contaminación.
En la Depresión del Salado la reserva mejor instrumentada
es Campos del Tuyú. Se encuentra sobre la bahía de Sambormbón y protege una parte de la
población relictual de venado de las pampas.
Aún se encuentran grandes estancias en los distritos de la
Mesopotamia y Campos Septentrionales, con vegetación natural modificada por pastoreo,
pero que con seguridad constituyen el sector de mayor biodiversidad del pastizal pampeano.
El Parque Nacional El Palmar protege una parte de esta formación, resultando necesario
ubicar nuevas reservas en los sitios claves para la supervivencia de la raza norteña del
venado de las pampas y en los pastizales húmedos donde habitan otras especies amenazadas.
Se considera que esta ecorregión posee una cobertura
precaria con una superficie protegida sobre la total del 0,3% y con una superficie
correspondientes a las clases I, II y III de manejo menor al 1%.
Causas del estado actual de la biodiversidad.
Dada la fertilidad del terreno y su ubicación geográfica,
la Pampa ha sido históricamente alterada en forma intensiva por urbanización,
contaminación, agricultura, ganadería, caza e introducción de especies exóticas. Los
sectores marginales (con escasas precipitaciones y menor densidad poblacional), los
inundables y las sierras han sido comparativamente menos modificadas.
La perdida de biodiversidad de sus pastos y el incremento
de los procesos erosivos son sin duda graves problemas ambientales. Esta zona tiene una
gran potencialidad en la medida que se desarrolle un manejo integral y la rotación de
cultivos.
La contaminación con agroquímicos en la Pampa ha
registrado algunos casos preocupantes.
Como resultado de los cambios operados varios componentes
típicos y antes abundantes han sufrido grandes disminuciones poblacionales e incluso
llegado a la extinción.
5. Espinal
Entre el Chaco y la Pampa se extiende una extensa faja de
bosques denominados Espinal. Allí predominan especies leñosas con espinas entre las que
se destacan varias especies de algarrobos, árboles de resistente madera. Constituyen una
serie de subunidades de gran atractivo paisajístico, donde se intercalan bosques tupidos
casi subtropicales con llanuras con palmares Serranos y sabanas sobre médanos. donde se
destaca la típica silueta del caldén.
Ocupa un amplio arco de bosques que rodean por el norte,
oeste y sur al pastizal pampeano, abarcando el centro y sur de Corrientes, el
centro-noroeste de Entre Ríos, una faja central desde Santa Fe pasando por Córdoba basta
San Luis, el sudeste de San Luis en una faja transversal por el oriente de La Pampa hasta
el sur de Buenos Aires.
Se lo encuentra en relieves llanos, poco ondulados, y
serranías bajas, sobre suelos loesoides y arenosos.
Posee una amplia variabilidad climática desde un clima
subtropical húmedo al norte, hasta subhúmedo seco y semiárido en el sur. Las
precipitaciones son de 1.400 mm en la región mesopotámica y 350 mm al sur.
Se caracteriza por la presencia de bosques bajos con
predominio de árboles del género Prosopis (algarrobales, ñandubaysales, caldenares),
acompañados por otros componentes arbóreos. En general los componentes vegetales comunes
en el Espinal se encuentran en otras provincias del Dominio Chaqueño, especialmente la
Chaqueña de la cual pareciera una continuación austral empobrecida.
Areas Protegidas
Existen sectores de gran interés en algunas porciones de
la Selva de Montiel (Entre Ríos) y el Paiubre (Corrientes). Se trata del sector más
húmedo y de mayor biodiversidad del Espinal, con la ingresión de muchos elementos
comunes en el Chaco Oriental. Marginalmente este distrito está presente en el Parque
Nacional El Palmar.
De la formación de los talares, pueden rescatarse los
relictos aún presentes en los puntos marginales de los terrenos arables, como la Reserva
Natural Otamendi. Dada la trascendencia regional de estos bosques debería formularse una
estrategia de acción en el corto plazo.
Un sector relevante del Distrito del Algarrobal son los
ambientes bajoserranos con Carandilla, con bosques tupidos y muchos elementos del Chaco
Serrano vecino y el Chaco Semiárido (el extremo austral del Chaco Occidental), como se
aprecia en la Pampa del Pocho (Córdoba) y en Papagayos (San Luis).
Por su parte el Caldenar merecería una prospección más
cuidadosa para detectar relictos de bosques con ejemplares arbóreos de buen desarrollo.
La única área nacional con esta formación es actualmente el Parque Nacional Lihuel
Calel, en el centro sur de La Pampa, pero resulta exigua para conservar el caldenar por
tratarse allí de bosques muy puntuales.
Esta ecoregión también se considera con cobertura
precaria con el 0,2% de la superficie incluida dentro de la áreas protegidas y menos del
1% en la superficie de manejo más estricto.
Causas del estado actual de la biodiversidad.
La transformación más acuciante se da por el reemplazo
del ecosistema original por cultivos. La tala selectiva y el manejo tradicional del ganado
(sobrepastoreo, incendios reiterados), ambos de antigua data en el Espinal, han modificado
considerablemente los bosques remanentes cambiando la composición (por ejemplo, notable
abundancia de especies indeseables para las actividades productivas) y su estructura
(pasando a formar desde bosques abiertos a formaciones tipo parque).
6. Monte
Se trata de una provincia biogeográfica exclusiva de
Argentina. Abarca una extensa superficie por el oeste de nuestro país hasta el norte de
la Patagonia: desde el Valle de Santa María en Salta, se continúa por el centro de
Catamarca y La Rioja, el centro y el este de San Juan y Mendoza, el sector vecino del
oeste de San Luis, centro y este de Neuquén, oeste y parte del centro de La Pampa, centro
y este de Río Negro, hasta el nordeste de Chubut (excepto la Península de Valdés).
Ocupa relieves de diversos tipos: llanuras, bolsones,
laderas de montañas, mesetas. El clima es seco con precipitaciones escasas (80 a 200 mm),
estacionales: cálido con lluvias estivales en la mitad norte, fresco con lluvias en
invierno y primavera en la mitad sur.
La comunidad vegetal característica es la estepa arbustiva
xerófila, con predominio de arbustos de la familia zigofiláceas, y con presencia de
suelo desnudo. Los bosques están cerca de los pocos ríos existentes. El jarillal es sin
duda una de las formaciones más típicas del Monte, por su abundancia y su constancia a
lo largo de toda su extensión.
En los bosques predomina el algarrobo, sauce, maitén o
arca. En el verano se cubre de herbáceas efímeras.
Grandes extensiones del Monte se encuentran ocupando
arenales, con estepas arbustivas sammófilas, y terrenos salinos, con diversos tipos de
estepas arbustivas halófilas.
Entre la fauna se encuentra la comadreja, los murciélagos,
zorros, y gato montes.
Areas Protegidas
El Monte ofrece, al igual que otros desiertos del mundo,
impactantes escenarios naturales. Estas áreas merecen ser priorizadas para preservar
muestras del Monte con sus especies típicas, y dado que resultan valores reconocidos tras
los cuales se pueden aún resguardar amplios sectores silvestres poco alterados. A su vez,
las áreas mencionadas son yacimientos paleontológicos de trascendencia mundial. Dos
parques nacionales resguardan estos sitios: Talampaya y Sierra de las Quijadas;
Ischigualasto es parque provincial.
El Parque Nacional Lihue Calel conserva una muestra del
monte meridional, con sus comunidades más típicas. La posibilidad de ampliar sus
límites resultaría de gran trascendencia al sumar mayor superficie de jarillales y
formaciones naturales no contempladas en el predio original, por ejemplo estepas
halófilas. En si, los ambientes salinos y los arenales del Monte son una de sus áreas
naturales más singulares.
De los bosques (algarrobales y sauzales) y los ambientes
acuáticos del Monte, ambos originalmente puntuales e históricamente muy modificados por
el hombre, sería importante coordinar la conservación de los relictos remanentes.
Se considera que la cobertura es insuficiente, solo el 3,4%
de la superficie de la unidad se encuentra dentro de áreas protegidas y apenas el 1% de
la superficie con categorías de manejo más estrictas.
Causas del estado actual de la biodiversidad.
Un manejo indebido del ganado, junto a la extracción de
las leñosas más valiosas (algarrobos, retamos) han acentuando procesos de
desertificación. De hecho es uno de los principales ambientes donde se realizan acciones
preventivas o correctivas.
En décadas pasadas el corte y poda excesiva del retamo,
para fabricar ceras para pisos, resultó un importante impacto ambiental.
La caza de subsistencia de la población campesina dentro
de ciertos niveles no constituye un problema. Sin embargo, los excesos sobre algunas
especies de interés cinegético como la liebre criolla o mara, el guanaco o el ñandú,
pueden llevar a su desaparición local.
7. Prepuna
Aunque de reducida superficie y grandes afinidades con el
Monte, en las sierras del Noroeste Argentino se destaca un paisaje poblado de cardones que
dan una fisonomía distintiva a esta unidad. Esta formación constituye la comunidad
típica de la Prepuna, eco-región exclusiva de la Argentina y Bolivia.
Abarca serranías bajas desde Salta y Jujuy hasta La Rioja
y San Juan. Ocupa laderas de cerros y quebradas, con suelos poco desarrollados. El clima
es cálido y seco, con lluvias estivales.
La vegetación predominante es la estepa arbustiva con
varias especies adaptadas a las condiciones rigurosas del clima. La fauna de la Prepuna es
bastante similar a las eco-regiones vecinas: Altoandina, Puna y Monte.
Areas Protegidas
El área natural protegida más importante de la unidad es
el Parque Nacional Los Cardones, de 64.117 ha, creado en diciembre de 1996. Se encuentra
en el centro-sur de Salta, abarcando un gradiente ambiental que va desde la unidades
altoandina y puneña en las partes más altas hasta la prepuna y el monte en los sectores
bajos.
Otros sitios prepuneños de interés son algunos de los
más importantes yacimientos arqueológicos de Salta y Jujuy, donde se podrían
instrumentar reservas integrales abarcando muestras de la naturaleza regional. También
debe tenerse en cuenta la concreción de un área núcleo con cardonales en la Reserva
Provincial Valle Fértil en San Juan.
La ecorregión posee una cobertura precaria (0,2% de la
superficie dentro de áreas protegidas) y menos de 1% de dicha área con categorías de
manejo más estrictas.
Causas del estado actual de la biodiversidad.
Los principales problemas de conservación de la Prepuna
son el sobrepastoreo de cabras y ovejas, la tala y extracción excesiva de leña de los
puntuales bosques y la acción de especies exóticas como los burros cimarrones, de gran
impacto ambiental.
8. Altoandina
Teniendo como eje central las cumbres de la Cordillera de
los Andes encontramos una unidad particular de altura: la altoandina. Es un desierto de
alta montaña, frío y ventoso. Está estrechamente emparentada con las unidades Puneña y
de la Estepa Patagónica, con las cuales comparten muchos de sus géneros de plantas y
animales típicos así como la fisonomía.
Ocupa los sectores de alta montaña del oeste de Argentina:
desde Jujuy y Salta (por encima de los 4.400 m.s.n.m.), continuando por la Cordillera de
los Andes, la Cordillera Real, las Sierras Pampeanas próximas y la Precordillera hasta
las montañas de la Isla Grande de Tierra del Fuego (por encima de los 500 m.s.n.m.).
Algunos taxones típicos altoandinos también reaparecen (y muchas veces son comunes) en
las porciones altas de las Sierras de Córdoba y San Luis.
Se extiende por relieves de alta montaña, de suelo rocoso
o arenoso, generalmente suelto e inmaduro. El clima es frío y seco, vientos muy fuertes,
con precipitaciones en forma de nieve o granizo, en cualquier estación del año.
Los tipos de vegetación dominantes son la estepa graminosa
y la estepa de caméfitas.
La fauna altoandina está adaptada a las duras condiciones
ambientales de la montaña. Muchos de sus componentes son comunes en otras unidades del
Dominio Andino-patagónico.
El Dominio Andino-patagónico es rico en taxones
endémicos, especialmente géneros entre las plantas. Las porciones altoandinas aisladas
han facilitado procesos de especiación, habiéndose descripto muchas especies y
subespecies de estirpe altoandina endémicas de los principales macizos montañosos.
Areas Protegidas
La alta montaña ofrece uno de los conjuntos más variados
y espectaculares de escenarios naturales de la Argentina. Su díficil acceso, directamente
imposible durante el invierno en muchos lugares, y lo inhóspito de su clima han mantenido
bastante inalterada esta unidad.
De los parques nacionales del Noroeste argentino y Cuyo
varios tienen pisos superiores con naturaleza altoandina.
En la Reserva Provincial San Guillermo (San Juan) se
proyecta concretar un parque nacional para efectivizar su instrumentación, apoyado con
recursos del GEF.
Sobre el valle de Calingasta (sudoeste de San Juan) existen
dos reservas con Monte abajo, Puna en un sector intermedio y Altoandina en lo más alto.
Una de ellas es privada y la Reserva Natural Estricta El Leoncito, de 76.000 ha, sobre la
Sierra de Tontal (Precordillera Sanjuanina). Otra reserva privada reconocida por el
gobierno provincial de San Juan es Don Carmelo, con 22.000 hectáreas sobre la Sierra del
Tigre, en la Precordillera.
Muchos de estos parques poseen sitios arqueológicos.
En esta región se encuentran las montañas más altas de
América. Se destaca el cerro Aconcagua, resguardado en el respectivo Parque Provincial en
el noroeste de Mendoza, incluyendo lagunas como la de Los Horcones. Otro cerro importante
es el Mercedario, aún desprotegido. Al sur de este lugar se encuentra la antigua Estancia
Los Manantiales, de aproximadamente 400.000 hectáreas, en la actualidad en poder del
Ejército. Esta área tiene grandes atractivos para ser convertida en reserva por contar
con grandes humedales de altura y los pastizales utilizados por pastores transhumantes,
cuyo accionar descontrolado en las nacientes de los ríos de montaña se podría regular
dentro de reservas de uso multiple.
Se considera que posee una cobertura satisfactoria con
respecto a la superficie incluida en áreas protegidas (15,8%) aunque la superficie con
protección estricta supera apenas el 1%.
Causas del estado actual de la biodiversidad.
El manejo tradicional de la ganadería en la montaña,
muchas veces nómade, agudiza la degradación de los sectores con mejores pasturas y
disponibilidad de agua, como ocurre en general en los pastizales de altura y en particular
en torno a las vegas o "ciénagas". El despoblamiento generalizado y la falta de
vigilancia, facilitan los excesos de cazadores y pescadores, y ahora de motociclistas. La
introducción descontrolada de peces exóticos ha puesto en peligro la biota original
(muchas veces endémica) de los ambientes acuáticos.
9. Puna
Una de las grandes singularidades biogeográficas de
América del Sur es el típico desierto de altura: la Puna. Las altipampas cordilleranas,
cobran un especial interés biológico por la presencia de una flora y fauna adaptadas al
clima riguroso, con endemismos numerosos.
Esta unidad se ubica en el altiplano que se extiende entre
los dos brazos en que se abre la Cordillera Andina entre los paralelos 15 y 27 de latitud
sur. Forman esta región extensos bolsones, aparentemente llanos, separados por cadenas
montañosas y bordeados por la Cordillera Real al este y la Cordillera de los Andes al
oeste. En Argentina, ocupa las altas montañas y mesetas del noroeste, desde el límite
con Bolivia hasta el norte de Mendoza. En su porción norteña se encuentra entre los
3.400 y los 4.500 m s.n.m. descendiendo hasta los 2.000 m s.n.m. en la provincia de
Mendoza.
El clima es frío y seco, con una gran amplitud térmica
diaria, lluvias estivales y falta de nieve durante casi todo el año. Las lluvias
disminuyen de norte a sur y de este a oeste, desde cerca de 700 mm a menos de 50 mm en la
región de los grandes salares.
Los suelos son inmaduros, muy pobres en materia orgánica,
frecuentemente arenosos o pedregosos.
El tipo de vegetación dominante es la estepa arbustiva, lo
cual la diferencia en su fisonomía con la vegetación típica altoandina que por lo
general es herbácea. Está formada por matas de 40 a 150 cm de altura, entre las cuales
el suelo está desnudo la mayor parte del año. También hay estepas herbáceas y vegas en
suelos más húmedos (similares a las altoandinas y patagónicas), estepas halófilas,
sammófilas y bosques abiertos de queñoa (Polylepis tomentella), formación típica de la
Puna y la única que llega a formar bosques.
En general existe una estrecha relación entre la Puna y
las otras dos unidades constituyentes del dominio biogeográfico andinopatagónico: la
estepa patagónica y el altoandino. Muchos géneros vegetales dominantes en Patagonia son
comunes a ambas unidades, pero pocos son los puneños que faltan en esta; en cambio son
numerosos los géneros patagónicos que faltan en la Puna.
La fauna, a pesar de la rigurosidad climática, cuenta con
50 especies de mamíferos y 70 de aves.
Areas Protegidas
La Puna junto a la unidad Altoandina cuenta con las más
extensas áreas naturales protegidas de la Argentina, con superficies que van desde
700.000 hasta casi 1.500.000 ha. En general estas reservas tienen una dispar
instrumentación, careciendo, a veces, de guardaparques y apoyo técnico y logístico.
Se trata de sitios de belleza paisajística imponente,
donde la observación de grandes animales silvestres puede resultar factible y en grandes
números. Así algunos llanos de altura de San Guillermo concentran cientos de vicuñas
dispersas en pequeños grupos, a lo cual debe sumarse la posibilidad de apreciar manadas
con varias docenas de guanacos, y suris cordilleranos.
Uno de los humedales puneños más importantes es la Laguna
de Pozuelos (Jujuy), hoy amparada en el sistema de parques nacionales con la categoría de
Monumento Natural y abarcada dentro de una superficie más extensa en una Reserva de la
Biosfera.
El distrito austral de la Puna está representado en el
Refugio Privado de Vida Silvestre Los Morrillos y en la Reserva Natural Estricta El
Leoncito (ambas en San Juan), que poseen estepas arbustivas con cactáceas columnares
bajas y poblaciones en recuperación de suris cordilleranos.
Posee una cobertura satisfactoria (26,5%) respecto a la
superficie dentro de áreas protegidas, pero menos del 1% de protección estricta.
Causas del estado actual de la biodiversidad.
Favorecida por su aislamiento geográfico, inaccesibilidad,
escasos recursos económicos de valor e inhospitalidad para la vida humana, esta unidad,
junto con la Altoandina, se ha autoconservado a lo largo de los siglos.
Si bien la actividad humana es bastante puntual, el
sobrepastoreo con ovinos y la extracción desmedida para leña de queñoa causan
deterioros ambientales a nivel local, facilitando los procesos erosivos.
Entre las actividades económicas de mayor impacto
ambiental y en pleno desarrollo en la unidad, se encuentra la minería. Su accionar
negativo sobre la Puna se da por la transformación del paisaje debido a la gran remoción
de terreno (minas a cielo abierto), y la posibilidad de contaminar los escasos y
singulares cursos de agua con sustancias altamente tóxicas.
10. Estepa
patagónica
Se trata de una vasta meseta escasamente poblada. La vida
silvestre que se desarrolla en esta eco-región se asemeja en buena medida a la presente
en las altas montañas. Sin embargo, su variado relieve y el contacto con las unidades
vecinas le confieren a la estepa patagónica una particular riqueza biológica.
La Estepa o Provincia Patagónica, es una de las regiones
fitogeográficas continentales más australes de Sudamérica. Siendo casi exclusiva de la
Argentina, abarca el centro-oeste de Mendoza, oeste de Neuquén y Rio Negro, practicamente
la totalidad de Chubut y Santa Cruz y nordeste de Tierra del Fuego.
El relieve está representado principalmente por mesetas,
elevaciones de escasa altitud, valles, cañadones y llanuras. El clima es templado-frío y
seco, con fuertes vientos del oeste, nevadas en invierno y heladas durante casi todo el
año.
La vegetación es baja y achaparrada. La estepa arbustiva
es el tipo predominante en este ambiente además de las estepas de herbáceas y
halófilas. Las matas hemisféricas en cojín, son muy representativas pudiendo hallarlas
en casi toda la ecorregión.
Areas Protegidas
Las áreas protegidas con las que cuenta esta unidad son
escasas. Posee dos de jurisdicción nacional: el Parque Nacional Laguna Blanca (Neuquén)
y el Monumento Natural Bosques Petrificados (Santa Cruz). El primero conserva importantes
ambientes acuáticos de la zona con grandes concentraciones de aves acuáticas, y la
presencia de especies de anfibios endémicos. En Bosques Petrificados se protege un rico
yacimiento paleontológico, con enormes ejemplares de araucarias, y varios sitios
arqueológicos; además el área tiene una muestra de la estepa patagónica cuya
superficie se ha ampliado recientemente a algo más de 60.000 hectáreas.
También existen otras áreas protegidas de jurisdicción
provincial aunque en la mayoría con escasa implementación. La Reserva Laguna Llancanelo
(Mendoza) es de singular importancia por la gran concentración y nidificación de aves
acuáticas.Es uno de los siete lugares más importantes de Argentina que albergan aves
acuáticas. La Reserva El Payén, también en el sur mendocino, cuenta con un imponente
paisaje volcánico y con un alto valor científico, reflejado esto último en parte en el
hallazgo de reptiles endémicos.
La Reserva Provincial Meseta de Somuncura, que protege en
parte la Estepa Patagónica, es interesante por su geomorfología y especies
florofaunisticas endémicos.
Esiste otra área provincial en Península Valdés (Chubut)
que abarcan tanto sectores de estepa como de litoral marino.
Los parques nacionales Lanín, Nahuel Huapi, Los Alerces,
Perito Moreno y Los Glaciares tienen parte de sus superficies con ambientes de estepa
patagónica (distrito subandino) y su ecotono con los bosques; andino-patagónicos.
Causas del estado actual de la biodiversidad.
La ganadería ovina extensiva con manejo tradicional
produce sobrepastoreo, lo cual sumado a la escasa cobertura vegetal, la fragilidad del
terreno, los fuertes vientos y las dificultades para difundir las medidas para la
conservación de los suelos provocan importantes procesos erosivos de difícil solución
en el corto plazo.
Otros problemas son los procesos locales de caza, furtiva,
de animales peleteros; el uso de cebos tóxicos (estricnina por ejemplo) de gran poder
residual para eliminar los carnívoros silvestres que atacan el ganado; la contaminación
por residuos de la explotación petrolera, como las piletas a cielo abierto donde se
detectó la muerte de miles de aves acuáticas a principios de la década del 90.
11.Bosque
subantártico
El Bosque Subantártico o Bosques Andino-Patagónicos se
extienden como una estrecha franja recostada sobre el macizo cordillerano desde el norte
de Neuquén hasta Tierra del Fuego e Isla de los Estados. Se caracteriza por el gran
número de especies exclusivas de estos bosques.
El relieve es abrupto y escarpado, representado por
montañas, valles glaciarios, cursos de agua con pronunciada pendiente y salpicado por
numerosos lagos. El clima es templado a frío y húmedo con copiosas nevadas invernales y
heladas durante casi todo el año. Las precipitaciones varían disminuyendo de Oeste a
Este de 4.000 mm a 800 mm.
La formación florística dominante es el bosque, que
varía en especies y altitud con respecto al mar de norte a sur. Está compuesto de
árboles homogéneamente espaciados y a veces acompañado de un denso arbustal.
El paralelo 47 define un límite con dos tipos de
vegetación. Hacia el norte, con mayores precipitaciones y biodiversidad, predomina el
Coihue como especie forestal, junto con el Alerce, el Ñire, la Lenga y el Raulí. Los
bosques se extienden hasta la línea de nieve permanente. En la zona de Neuquén
desarrollan asociaciones puras de Pehuén (Araucaria araucana). En el bosque valdiviano
predomina el Coihue. La biodiversidad es importante y presenta un rico sotobosque formado
por bambúceas y helechos.
El bosque magallánico en Santa Cruz es más pobre en
especies predominando el guindo y la lenga. En Tierra del Fuego abundan la zonas
deprimidas, propicias para la difusión de la turberas, con musgos, líquenes y diferentes
tipos de herbáceas.
Coronando la cordillera de los Andes desde Neuquén a
Tierra del Fuego, existe una vegetación rala de retorcidos arbustos y gramíneas.
Mientras que en el norte comienza a 2.000 m s.n.m., más allá del Bosque, en Tierra del
Fuego aparece a 500 m s.n.m..
El Bosque Subantártico cuenta con diversos endemismos
faunísticos y florísticos
Areas Protegidas
El Bosque Subantártico es uno de los biomas argentinos
mejor conservado. Esto en parte se debe a la gran cantidad de hectáreas que se hallan
protegidas en los parques nacionales cada uno de los cuales tienen algunas singularidades
que los distinguen del resto. El Parque Nacional Lanín (Neuquén) posee la única muestra
dentro del sistema de bosques de pehuenes y el volcán homónimo de gran belleza
paisajística; Nahuel Huapi (Neuquén y Río Negro) tiene un variado conjunto de lagos y
sitios arqueológicos e históricos de gran trascendencia ecoturística; Los Arrayanes
(Neuquén) contiene un vistoso bosque de arrayanes (Luma apiculata); Lago Puelo (Chubut)
Los Alerces (Chubut) es uno de los más espectaculares parques nacionales de los bosques
andino-patagónicos, con gran variedad de lagos rodeados de bosques e imponentes
ejemplares de alerces milenarios; Perito Moreno (Santa Cruz) ha resultado de particular
interés por los yacimientos arqueológicos encontrados; Los Glaciares tiene el magnifico
glaciar Perito Moreno; y Tierra del Fuego posee tanto bosques como ambientes acuáticos
marinos y continentales con una parte del Lago Fagnano.
Lanín, Nahuel Huapi, Los Alerces y especialmente Lago
Puelo resguardan las puntuales apariciones en la Argentina de la Selva Valdiviana.
La superficie protegida representa el 32,6% y la que posee
protección estricta el 28,7%.
Causas del estado actual de la biodiversidad.
La tala del bosque para habilitar tierras a la agricultura
(puntualmente) y, en forma extensiva, a la ganadería, la extracción de los ejemplares
forestales más valiosos y los fuegos excesivos, tradicionalmente utilizados para eliminar
el bosque, son los principales problemas de conservación de este bioma.
El pastoreo de vacunos limita el desarrollo forestal, sin
comportamiento adecuado para el manejo integral de recursos.
En cuanto al fuego, debe comentarse que es un factor de
degradación recurrente hasta el día de hoy dentro de los parques nacionales, aunque se
ha mejorado sustancialmente en la prevención luego de varias décadas de campañas
educativas y en su control por personal capacitado todavía afecta periódicamente a
importantes superficies.
Un problema que se ha generalizado en la región, tanto
dentro como fuera de áreas naturales protegidas, es el impacto de las especies exóticas.
Resultan particularmente abundantes en ciertos sectores varios cérvidos, el jabalí (Sus
scrofa) y la liebre europea (Lepus europaus); en Tierra del Fuego el castor (Castor
canadiensis) causa notables cambios inundando el bosque vecino a los cursos de agua. En
los ambientes acuáticos de toda la unidad se han liberado peces exóticos para fomentar
la pesca deportiva, por ejemplo varias especies de truchas, produciendo cambios no del
todo analizados sobre la biota nativa. Las plantas son otro componente notorio de este
elenco foráneo, destacándose la rosa mosqueta (Rosa rubiginosa) que invade las abras y
bordes del bosque.
En algunos lugares, la urbanización no planificada y la
sobrecarga turística puede afectar negativamente sitios silvestres de fácil acceso y
gran potencial educativo, incluso dentro de áreas naturales protegidas.
Los numerosos ríos y arroyos caudalosos que atraviesan los
bosques subantártico han sido aprovechados para generar energía hidroeléctrica,
ubicándose en general las represas fuera de esta unidad. Sin embargo, hay un antecedente
que tuvo gran impacto en estos bosques: el embalse del Futalaufquen (Chubut), inundando
una amplia superficie boscosa.
12.Delta del
Paraná
Esta región está formada por montes, pajonales y lagunas
que se ubican dentro de una intrincada red de ríos, riachos y arroyos. Las condiciones
particulares de su clima permiten la aparición de especies y formaciones subtropicales
que bajan por los ríos Paraná y Uruguay; estos a su vez, constituyen las principales
fuentes de sedimentos que originan un continuo crecimiento del Delta. En la actualidad
conforma uno de los grandes refugios silvestres que aún subsisten en la Argentina.
El Delta del Paraná es un vasto mosaico de ambientes
ligados a la dinámica fluvial reciente y actual de este gran río. Está ubicado aguas
arriba de la desembocadura del Paraná en el estuario del Plata, en el centro-este de la
Argentina.
Desde el punto de vista de la biodiversidad merece ser
considerado como una unidad aparte, aunque no posea muchos endemismos, ya que su
intrincada combinación de ecosistemas acuáticos, bosques y pastizales representa un
enclave de alta diversidad, con notables ingresiones subtropicales, enmarcado en la
templada región pampeana. Esta última, naturalmente más homogénea y no tan diversa,
presenta hoy la mayor densidad de población humana del país, y el máximo grado de
modificación de los ambientes silvestres.
Las islas con vegetación son bajas, en forma de cubeta, ya
que poseen un estrecho albardón en el borde y una depresión central. Otros sectores
corresponden a fases anteriores de la acción fluvial, presentan menos cursos de agua
activos, e islas muy inundables por lluvias o creciente. Los suelos se desarrollan sobre
materiales aluviales, arenas eólicas o bien sedimentos marinos. Los más extendidos son
suelos hidromórficos, en los cuales la capa freática alta limita la aireación de las
raíces.
El clima es templado y húmedo, con precipitaciones
distribuidas a lo largo del año. Las marcas térmicas extremas se ven atemperadas
ligeramente por la influencia fluvial.
Las particulares condiciones ecológicas del Delta hacen
que los pastizales (naturalmente predominantes en la vecina región pampeana) no sean
comunes. Se encuentran en ciertos sectores del Delta medio o superior. Las comunidades con
mayor cobertura corresponden a los pajonales, netamente palustres, que se desarrollan
especialmente en las depresiones centrales de las islas. En sitios ligeramente más
elevados crecen bosques abiertos de seibo con sotobosque de pajonal. Existen dos tipos de
comunidades arbóreas: los bosques , ubicadas en el Delta superior y medio, formadas por
distintas especies dominantes, y la selvas ribereñas, conocida en la región como Monte
Blanco, que presenta una fisonomía más intrincada, con abundantes enredaderas y
epifitas. Son bosques con estrato arbóreo multiespecífico, ubicados sobre los albardones
del Delta inferior.
La presencia de muchas de las especies florísticas
mencionadas refleja influencias biogeográficas de tipo subtropical, manifestadas gracias
a los corredores que acompañan a las grandes vías fluviales. Los pajonales y matorrales
palustres, al igual que muchas comunidades acuáticas, guardan parecido en su fisonomía y
composición con los del Chaco Oriental. Pueden considerarse como otras ingresiones
chaqueñas los bosques de sauce criollo y aliso del río. Los pastizales del Delta
superior representan entradas de la Provincia Pampeana.
La fauna del Delta es particularmente rica en comparación
con la pampeana, ya empobrecida, a causa de las influencias biogeográficas mencionadas,
la variedad de ambientes, y la presencia de refugios naturales de difícil acceso para el
hombre. Son comunes las aves acuáticas, y varias garzas.
El Delta conserva poblaciones prácticamente aisladas de
ciertas especies faunísticas valiosas, por lo que su conservación reviste importancia
nacional.
Por su complejidad ambiental, la existencia de sectores
inaccesibles, y su régimen de disturbios naturales, el Delta en su conjunto actúa como
un refugio importante de flora y fauna autóctonas. Algunos ambientes silvestres subsisten
en numerosos parches de distintos tamaños. En cambio, las comunidades que se asientan
sobre las escasas tierras relativamente altas han sufrido severos procesos de
modificación o degradación.
Areas Protegidas
Sólo dos pequeñas áreas naturales protegidas pueden
considerarse mínimamente implementadas en el Delta. Ambas unidades de conservación
pueden ampliar sus superficies mejorando la representatividad de la naturaleza
resguardada., lo cual es altamente prioritario ya que agregaría un rico bosque del
espinal entrerriano ausente en el actual parque nacional.
Si bien existen nominalmente otras unidades de
conservación en la región, su grado de control es escaso.
Un importante sector de tierras fiscales aparentemente bien
conservadas en Entre Ríos se erige como una de las pocas oportunidades para concretar un
área protegida de gran superficie en la región.
El grado de cobertura es precario (0,6% de la superficie en
áreas protegidas) y posee menos del 1% de la superficie con protección estricta.
Causas del estado actual de la biodiversidad.
Los problemas más serios son: las obras hidroeléctricas
del Paraná y el Uruguay, que modifican su régimen; el reemplazo de la vegetación nativa
por forestaciones; el endicamiento y drenaje de zonas inundables, y las obras de
infraestructura, como puentes y caminos. A escala local figuran la caza y pesca de
subsistencia y comercial; la invasión de especies vegetales exóticas; la erosión de las
costas por la navegación de grandes buques, y la contaminación industrial y urbana.
Nuevos proyectos de desarrollo en estudio pueden significar
amenazas serias para los sistemas naturales. Tal es el caso de la Hidrovía
Paraná-Paraguay y el complejo vial Buenos Aires-Colonia o grandes proyectos inmobiliarios
que se están radicando en la zona.
13. Litoral
marino
La plataforma continental de la República Argentina es una
de las más extensas del mundo con cerca de 940.000 km2. El litoral marítimo argentino
presenta una alta diversidad biológica con un importante grado de endemismos.
A lo largo de estas costas se observan grandes
concentraciones de aves y mamíferos marinos coloniales. Asimismo, existen varios sitios
de relevancia internacional para el descanso y alimentación de aves migratorias. Las
productivas aguas costeras permiten también la existencia de importantes zonas de
concentración reproductiva y/o crianza de peces y crustáceos y, en algunas localidades
se observan extensas praderas de macro algas y bancos sub-mareales de moluscos. Estas
características hacen que la costa argentina sea de gran interés para la conservación y
para las economías locales y regionales
Areas Protegidas
Fueron propuestos para incorporarse al sistema de parques
nacionales: La Bahía de Samborombón, que atrae la atención de numerosas especies de
animales acuáticos que realizan su ciclo reproductivo o migran para alimentarse
aprovechando la inmensa cantidad de nutrientes que vierte el río de la Plata y la zona de
Punta Rasa y Albufera Mar Chiquita, de vital importancia para las aves migratorias que
provienen del Hemisferio Norte y que utilizan estas zonas como centros de descanso y
alimentación para continuar su migración periódica;
Existen además los estuarios de los ríos Colorado y
Negro, ambientes singulares donde habitan especies particulares que soportan los cambios
bruscos de la salinidad del agua, la Península de Valdés y alrededores, lugar que reúne
las condiciones óptimas para la cría y reproducción de numerosos mamíferos marinos
como la ballena franca, los elefantes y lobos marinos; Punta Tombo y Bahía Camarones,
lugares especificos que elige el Pingüino magallánico, luego de realizar su migración
periódica desde el sur del Brasil, como centro de reproducción.; la Bahía San
Sebastian, zona con importante concentración de Cetáceos menores que se acercan al lugar
para alimentarse y la Bahía Policarpo y alrededores, zona con numerosos asentaderos de
mamíferos marinos, como los lobos de un pelo, que utilizan las playas de canto rodado
para reproducirse; también abundan en el lugar aves acuáticas.
Causas del estado actual de la biodiversidad.
Las actividades productivas industriales, petroleras y el
propio desarrollo urbano generan frecuentemente situaciones de degradación ambiental.
La pesca abusiva es uno de los principales problemas, pero
de difícil evaluación por las deficiencias en el control y toma de información.
La sobre-explotación afecta a la mayoría de los recursos
pesqueros de la región, habiendo claros indicios como caída de biomasa, de rendimiento,
disminución de tallas medias en los desembarques, disminución de población desovante,
etc. Este fenómeno tiene un enorme impacto económico y ha obligado recientemente a
aumentar las restricciones a fin de proteger al recurso.
Los artes de pesca más difundidos son los no selectivos,
particularmente el arrastre. No se conoce con precisión el impacto de los mismos sobre el
ambiente marino, aunque hay evidencias indicando que el mismo es negativo e importante.
Asimismo, se afecta a otras especies que actualmente no tienen valor comercial y se
descartan ("by catch").
Los efectos colaterales de la actividad también se
mencionan como factores a tener en cuenta, por ejemplo los desperdicios orgánicos (peces
descartados) e inorgánicos arrojados al mar y la captura accidental de especies no
buscadas, como mamíferos (delfines, lobos marinos, etc.) y reptiles (tortugas) marinos.
Los accidentes de buques petroleros han ocasionado notorios
casos de contaminación, llegando a las playas y afectando a mi les de aves y mamíferos
marinos.
En algunas zonas, un importante desarrollo urbano que
implica la ocupación desordenada de la costa, la alteración del sistema de médanos, y
un importante aumento de la cantidad de efluentes urbanos e industriales, así como
derrames de hidrocarburos que son vertidos con tratamientos insuficientes o inadecuados,
lo que provoca la degradación del sistema por contaminación. Estas prácticas reducen la
calidad del habitat de muchas especies y afectan directamente a la pesca y al ecoturismo.
La sobrecarga turística sobre sitios silvestres puede ser
un factor negativo si no hay un control efectivo. Ello podría resultar crítico para las
especies más sensibles cuando son afectadas durante su apareamiento y cría, por ejemplo
aves costeras de nidificación colonial y la ballena franca austral. |