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Cumbre de Johannesburgo 2002
Primera Sesión del Taller Hacia una Argentina Sustentable
Plan de acción sobre los resultados de la Cumbre Mundial
     


Discurso de apertura de la Presidente del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales
Sra. Hilda Gonzalez de Duhalde

Señor Presidente del Honorable Senado de la Nación, Senador Juan Carlos MAQUEDA.
Señores Representantes del Poder Legislativo Nacional.
Señores Ministros, Secretarios, Embajadores, Directores, Funcionarios Técnicos del Gobierno Nacional.
Señores Presidentes y representantes de Entes Descentralizados y de los diferentes Consejos Federales.
Señores Miembros del Grupo Consultivo Honorario de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable.
Señores representantes de la Unión Industrial Argentina y del Consejo Empresarial Argentino para el Desarrollo Sostenible.

Como Presidenta del CONSEJO NACIONAL DE COORDINACION DE POLITICAS SOCIALES tengo el agrado de dar a Ustedes la bienvenida a este Taller que hemos convocado bajo un lema particularmente significativo: "Hacia una Argentina Sustentable".

El pasado 4 de septiembre, en Sud Africa, culminó la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible organizada por Naciones Unidas, de la que participaron aproximadamente 40.000 delegados gubernamentales y no gubernamentales de todo el mundo.

Sin lugar a dudas, esta Cumbre resultó un hito significativo en el difícil y complejo camino hacia un nuevo modelo de desarrollo, basado simultáneamente en el progreso económico, el desarrollo social y la protección ambiental.

Para quienes tenemos una larga militancia en el peronismo, la temática ambiental y del desarrollo sostenible no resultan temas secundarios ni poco conocidos.

En vísperas de otra gran cumbre mundial, la que se celebró en Estocolmo en junio del 72; el General Perón dio a conocer el "Mensaje a los Pueblos y Gobiernos del Mundo"; que hoy, a tres décadas de haber sido enunciado, guarda plena vigencia y resulta un documento de indudable valor histórico.

En su mensaje, el General Perón denunciaba: la destrucción de los recursos vitales que brinda la tierra y las catástrofes sociales asociadas a ese proceso, que sobrevendrían en las próximas décadas; la conversión de ríos y mares en basurales, y del aire de las grandes ciudades en un gas tóxico y espeso; advertía que después de degradar la tierra se iniciaba el ataque sobre los ambientes marinos; condenaba el despilfarro masivo de las mal llamadas "sociedades de consumo" mediante la utilización de ingentes recursos naturales aportados por el mundo en desarrollo; denunciaba la grave amenaza que significaba el despilfarro del agua dulce y la degradación y pérdida de las aguas subterráneas; planteaba el grave desafío que significa la producción de alimentos, terminar con el hambre, el analfabetismo y las enfermedades; y comparaba las necesidades de los países pobres frente a la tan desenfrenada como irracional carrera armamentista.

Pero a mi entender, y como si lo anterior no fuera suficiente, dos de sus afirmaciones, particularmente documentan su visión de estadista:

En primer lugar, cuando señalaba que estos problemas, en el orden internacional, debían pasar a la agenda de negociaciones entre las grandes potencias y a la vida permanente de las Naciones Unidas, con carácter de primera prioridad y que en su conjunto, ellos no eran un problema mas de la humanidad, sino que eran el verdadero problema.

En segundo lugar, en la década del 70, la comunidad internacional, si bien comenzaba a advertir los peligros ambientales, no los relacionaba claramente con el desarrollo económico y menos aun con la cuestión social. Los conceptos básicos del desarrollo sostenible y su propia denominación no resultaban moneda común, pese a ello, en el Mensaje a los Pueblos y Gobiernos del Mundo, se advierte que resultan necesarios "nuevos modelos de producción, consumo, organización y desarrollo tecnológico, que al mismo tiempo den prioridad a la satisfacción de las necesidades esenciales del ser humano, racionen el consumo de recursos naturales y disminuyan al mínimo posible la contaminación ambiental", definiendo claramente, por aquellos días, el concepto básico del desarrollo sostenible.

Como vemos, este nuevo modelo de desarrollo, engloba las seis dimensiones interrelacionadas del bienestar humano: la económica, la social, la ambiental, la política, la cultural y la espiritual.

Es por todo ello que nuestra actitud política, ha sido la defensa del ambiente, antes que nada, porque significa defender la vida y al hombre.

Para responder al desafío de la sostenibilidad, debemos avanzar en la consolidación de un pensamiento socio-ambiental que, en un proceso armónico y orientado por la justicia social, incluya un mayor desarrollo humano, un crecimiento económico sobre una base ecológica segura y una tecnología ambientalmente amigable.

Tenemos una irrenunciable responsabilidad para la mejora de la calidad de vida de nuestro pueblo y un firme compromiso ético con las generaciones futuras y consideramos que el desarrollo sostenible es un derecho humano, cuyo concepto propone una profunda modificación en nuestros comportamientos sociales y en nuestras conductas y actitudes frente al mundo natural, todo lo cual nos plantea el desafío de hacer realidad la alternativa cristiana de San Francisco de Asís, que consideraba al hombre como "ciudadano honorario de la naturaleza", integrado a la comunidad de los seres vivientes.

Resolver el desafío que plantea alcanzar la sostenibilidad del proceso de desarrollo, implica resolver una multitud de problemas: sociales, económicos y ecológicos, pero también y no menos importante, implica resolver problemas relacionados con actitudes personales, con nuestra escala de valores y con la ética de nuestras cotidianas decisiones, mediante las cuales modelamos el mundo en el que vivimos.

En cuestiones ambientales y del desarrollo sostenible, estoy convencida que la concientización debe originarse en los hombres de ciencia, pero sólo podrá transformarse en la acción necesaria a través de los dirigentes políticos.

Se trata entonces de un problema eminentemente político, sumamente complejo y que en consecuencia requerirá de complejas soluciones.

Estas cuestiones, nos plantean a los políticos un verdadero desafío, que podremos sortear con éxito, en la medida que logremos tener una clara visión y el temple necesario para encabezar la marcha hacia la sustentabilidad del proceso de desarrollo de nuestro país, buscando permanentemente un equilibrio racional entre lo económico, lo social y lo ambiental.

Estoy convencida que sin crecimiento económico la protección ambiental y el desarrollo social resultarán utópicos. Pero también tengo la firme convicción que, sin desarrollo social y protección ambiental, el progreso económico resulta efímero.

En este esfuerzo y sin renunciar al rol protagónico que le corresponde al Estado en la promoción del desarrollo sostenible, tengo en claro que la única garantía para su concreción, es la instalación en la sociedad de una verdadera cultura de la sostenibilidad, basada en la solidaridad y el respeto. En esta tarea, el sector empresarial está llamado a cumplir un rol preponderante.

En el ámbito gubernamental, resulta indispensable incorporar consideraciones ambientales y de sostenibilidad en el diseño de las políticas públicas, en sectores tales como: desarrollo social, economía, trabajo, educación, salud, ordenamiento territorial, desarrollo rural y urbano, comercio internacional y desarrollo tecnológico.

En los difíciles momentos que nos toca vivir, algunos funcionarios internacionales nos exigen insistentemente, un "Plan Sostenible". Todos sabemos bien a que clase de sostenibilidad se refieren. Pero como cada crisis encierra una oportunidad, podemos afirmar que estamos dispuestos a construir, no solo un "plan sostenible" sino una "Argentina Sostenible".

Tenemos el derecho y el deber generacional de acuñar el Modelo Argentino de Desarrollo Sostenible.

Para alcanzar esta meta, que implica recorrer un largo y difícil camino, resultará indispensable plantear una Estrategia Nacional de Desarrollo Sostenible, construida en un marco ampliamente participativo y ejecutada como verdadera política de Estado.

Es por todo ello que estamos hoy aquí convocados, las diferentes áreas del Gobierno Nacional, acompañados por representantes empresariales y destacadas figuras del quehacer ambiental nacional, con el objetivo de tomar conocimiento de los resultados alcanzados en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, particularmente el Plan de Acción que ha sido aprobado, y analizar cual es la situación de nuestro país frente a los enunciados y metas que en él se han establecido, a partir de lo cual, estaremos en mejores condiciones de esbozar nuestra propia agenda hacia el desarrollo sostenible.

A principios de este año, en los difíciles y complejos días en que nos hicimos cargo del Gobierno Nacional, al inaugurar la Mesa de Diálogo Social, el Presidente Duhalde mencionaba, como temas centrales y desafíos a enfrentar: la lucha contra la pobreza, el desarrollo social, el crecimiento económico y el necesario cuidado del ambiente como verdadera garantía del futuro. Hoy y en ese rumbo, como garantía de futuro y por un presente digno, afrontamos el ineludible desafío de construir una Argentina Sustentable. De nosotros depende.

Muchas gracias.

 

Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable
San Martín 451 • C1004AAI  C. de Buenos Aires • Argentina • Tel (54) (11) 4348 8200 • Fax (54) (11) 4348 8300

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