Coordinador responsable: OEA-Unidad de
Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente
Co-coordinadores: Bolivia
Organismo ejecutor: Unidad de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente
Antecedentes:
1. Primera Cumbre de las Américas, Miami, EE.UU.
(Diciembre de 1994)
El Plan de Acción de la Cumbre de Miami reconoció al
desarrollo sostenible como un área prioritaria para el proceso de integración del
Hemisferio. Dividió el ámbito de acción en tres alianzas singulares:
(i) La alianza para el uso sostenible de la
energía
Los Jefes de Estado y de Gobierno alentaron a los gobiernos y al sector privado a promover
un mayor acceso a los servicios de energía confiables, limpios y de menor costo a través
de actividades y proyectos que reúnan los requerimientos económicos, sociales y
ambientales, en el contexto de las metas nacionales de desarrollo sostenible y de los
marcos jurídicos nacionales. Entre los compromisos de los gobiernos al respecto se
incluyeron:
Formular estrategias nacionales de energía de menor costo,
incluidas la energía renovable no convencional (es decir, solar, eólica, geotérmica,
pequeña hidroeléctrica y biomasa), así como recursos de energía convencional;
Poner énfasis en la fijación de precios basados en el mercado, y desalentar el
desperdicio en el uso de la energía.
Identificar proyectos para financiarlos y desarrollarlos en forma prioritaria, en una de
las siguientes áreas: energía renovable no convencional, eficiencia en el uso de la
energía y energía convencional limpia.
Promover, programas de electrificación rural, de conformidad con el marco reglamentario
nacional.
Ratificar e iniciar la ejecución de las disposiciones de la Convención Marco sobre
Cambio Climático
Alentar al Banco Mundial y al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a incrementar, el
financiamiento de proyectos para promover la eficiencia en el uso de la energía y de
energía renovable, y a otras instituciones financieras públicas y privadas, para que
financien los programas regionales y nacionales.
Promover la coordinación y cooperación técnica entre los países, incluyendo los
programas de capacitación e intercambios de personal e información.
Ejecutar proyectos del sector privado que reduzcan la emisión de gases de invernadero.
(ii) La alianza para la biodiversidad
Los Jefes de Estado y de Gobierno destacaron la importancia de intensificar los esfuerzos
por comprender, evaluar y usar de manera sostenible nuestra base de recursos vivientes.
Los gobiernos se comprometieron al respecto a:
Asegurar que las estrategias para la conservación y el uso
sostenible de la biodiversidad estén integradas a las actividades de desarrollo
económico pertinentes, incluidas la silvicultura, la agricultura y la gestión de las
zonas costeras;
Desarrollar y poner en práctica políticas, técnicas y programas para evaluar, conservar
y usar de manera sostenible los recursos terrestres, marinos y costeros de la
biodiversidad;
Procurar ratificar la Convención sobre Biodiversidad y buscar oportunidades de
cooperación conforme a la misma;
Apoyar los mecanismos para impulsar la participación del público, particularmente los
miembros de las comunidades indígenas y de otros grupos afectados, en la formulación de
políticas que comprendan la conservación y el uso sostenible de los ambientes naturales;
Elaborar planes y programas nacionales para establecer y fortalecer la gestión de parques
y reservas;
Crear la capacidad para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad, a
través de programas sobre administración de parques y zonas protegidas, bosques y zonas
húmedas, del Plan de Acción de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, de la
Iniciativa de los Bancos de Coral, de los proyectos de apoyo de la CITES y del Plan de
Acción sobre Contaminación Marina de la Región del Caribe, entre otros;
Lanzar la "Década del Descubrimiento" para promover la cooperación técnica y
científica, y facilitar el intercambio de información;
Aumentar el apoyo a las iniciativas de capacitación y educación que aborden el uso
sostenible de los recursos de la biodiversidad; e
Instar a las instituciones financieras multilaterales, entre ellas el BID y el Fondo para
el Medio Ambiente Mundial (Global Environment Facility), a que apoyen los proyectos.
(iii) La alianza para la prevención de la
contaminación
Los Jefes de Estado y de Gobierno reconocieron la necesidad de la protección ambiental y
de contar con mecanismos para ejecutar y hacer cumplir los reglamentos ambientales y de
realizar actividades de cooperación para desarrollar políticas, leyes e instituciones
ambientales; aumentar la capacidad técnica, promover la concientización y la
participación del público y facilitar el intercambio de información. Para ello, los
Gobiernos se comprometieron a:
Fortalecer y fomentar la capacidad técnica e institucional
para atender prioridades ambientales, tales como plaguicidas, la contaminación por plomo,
prevención de la contaminación, reducción del riesgo, asuntos de saneamiento y
desechos, mejoramiento de la calidad del agua y del aire, acceso al agua potable sana y
problemas ambientales urbanos;
Formular y ejecutar planes nacionales de acción para la eliminación gradual del plomo en
la gasolina;
Fortalecer los marcos y mecanismos nacionales de protección ambiental;
Celebrar consultas nacionales con el fin de identificar proyectos prioritarios en los que
sea posible la colaboración internacional;
Apoyar la participación del público, particularmente los miembros de las comunidades
indígenas y de otros grupos afectados, en la consideración de políticas relativas al
impacto ambiental y a las leyes ambientales.
Convocar reuniones de expertos;
Promover la participación de organizaciones, tales como el BID, el Fondo de Inversión
Multilateral, el Banco Mundial, la OPS, la OEA y otros actores y organizaciones no
gubernamentales, según el caso, en el financiamiento, la elaboración y ejecución de los
proyectos prioritarios.
Establecer mecanismos para la cooperación entre las dependencias de los gobiernos; y
Promover la aplicación de los acuerdos ambientales internacionales.
El Plan, en cada una de estas áreas, exhortó a expandir y
examinar el estudio de las mismas, durante la Cumbre sobre el Desarrollo Sostenible, en
Bolivia en 1996, con la participación de expertos para trabajar en la agenda de
desarrollo sostenible.
2. Entre las Cumbres (Enero de 1995- Marzo de 1998)
De acuerdo a los mandatos del Plan de Acción de Miami, el evento más importante que se
registró después de la Cumbre de Miami fue la Cumbre de las Américas sobre Desarrollo
Sostenible, que se celebró en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en diciembre de 1996.
En esta Cumbre, los Jefes de Estado y de Gobierno
reafirmaron su compromiso con las políticas e iniciativas adoptadas en la Conferencia
sobre Medio Ambiente y Desarrollo de la ONU, celebrada en 1992 (en Río de Janeiro) y en
la Cumbre de Miami (1994). Asimismo, acordaron promover los acuerdos alcanzados en la
Conferencia Mundial sobre Desarrollo Sostenible de los Pequeños Estados Insulares (en
Barbados, en 1994). Además, acordaron apoyar los empeños subregionales adoptados por las
siguientes entidades:
Alianza Centroamericana para el Desarrollo Sostenible;
Acuerdo sobre Cooperación Ambiental de América del Norte;
Tratado de Cooperación Amazónica; y
Comisión Permanente del Pacífico Sur.
El desarrollo de estrategias, según la definición de los
Jefes de Estado y de Gobierno, debe incluir la sostenibilidad como un requisito esencial
para que el logro económico, social y ambiental sea equilibrado, interdependiente e
integral. Con este objetivo, los Jefes de Estado y de Gobierno reconocieron que las
estrategias deben alentar cambios en las prácticas de producción y consumo para
conservar el medio ambiente natural y para aliviar la pobreza. El desarrollo sostenible
también requiere del fortalecimiento y la promoción de las instituciones y valores
democráticos en todo el Hemisferio.
Tomando en cuenta las diversas etapas de desarrollo
económico de las naciones que participan en el proceso de las Cumbres, y sus medio
ambientes singulares, comparten algunas responsabilidades comunes pero al mismo tiempo muy
diferentes en su empeño global por lograr un desarrollo sostenible. En este sentido, los
líderes proponen prestar especial atención a los pequeños estados insulares, cuya
vulnerabilidad ambiental es mayor debido a su situación geográfica y dimensión de sus
economías.
Otros elementos clave del desarrollo sostenible incluyen:
el alivio de la pobreza, las necesidades de los grupos marginados (incluidas las
poblaciones indígenas, las minorías, mujeres, jóvenes y niños); el comercio y la
transferencia de tecnología en condiciones justas y favorables; y la inclusión de la
sociedad civil. Reconociendo estas diversas variables, los líderes formularon un Plan de
Ación para ser implementado. Entre los puntos principales del Plan de Acción de Santa
Cruz se destacan:
a. Crecimiento económico con equidad
Asegurar que el sistema económico y financiero internacional apoye el crecimiento de las
economías locales y su desarrollo sostenible con el fin de lograr una mayor justicia
social para todos;
En el área del comercio y el medio ambiente, reconocer la importante necesidad del libre
comercio, manteniendo políticas ambientales;
Alentar la plena participación del sector privado en los programas de desarrollo
sostenible y en particular de la pequeña, mediana y microempresa;
b. Dimensiones sociales
Asegurar que los programas estén dirigidos a superar la pobreza y a asistir a los
marginados para convertirlos en participantes activos en la sociedad. Las áreas criticas
son la nutrición, una mayor seguridad alimenticia y de agua potable, el acceso a los
servicios básicos de salud, al empleo, a la vivienda; y procurar prevenir la
contaminación;
Establecer estrategias que respeten la diversidad cultural de nuestras sociedades y la
igualdad de género, así como programas de educación para la paz, la democracia y el
respeto a la naturaleza, con especial atención a la niñez y a los jóvenes; y
Mantener la vigencia y adhesión con los principios que establece la Carta Panamericana de
la Salud y el Medio Ambiente para el Desarrollo Humano Sostenible.
c. Un medio ambiente sano
Promover el entendimiento e integración de las consideraciones ambientales, así como de
los factores sociales y económicos; y
Asegurar que los impactos ambientales adversos puedan ser identificados, prevenidos,
minimizados o mitigados.
d. Participación pública
Promover mayores espacios para la expresión de las ideas y el intercambio de información
y de conocimientos tradicionales sobre el desarrollo sostenible entre grupos,
organizaciones, empresas e individuos, incluidas las poblaciones indígenas;
e. Desarrollo y transferencia de tecnología
Desarrollar y adoptar la aplicación de una tecnología ambientalmente sana, eficaz y
efectiva;
Fomentar el acceso a tecnologías apropiadas y su transferencia a través de programas de
capacitación y de trabajo cooperativo y mejorar el acceso a fuentes de información;
Incrementar la capacidad científica y tecnológica nacional.
f. Financiamiento
Movilizar recursos financieros de conformidad con los compromisos contraídos en la Cumbre
de Río; y
Fomentar el apoyo de los organismos de cooperación y de las instituciones financieras
internacionales para asistir en los empeños relacionados con el desarrollo sostenible.
g. Fortalecimiento de los marcos jurídicos
Establecer normas y principios de derecho internacional en las reformas de las normas de
derecho internacional ambiental y otros componentes del desarrollo sostenible:
Desarrollar mecanismos nacionales para el cumplimiento eficaz de las disposiciones
pertinentes nacionales e internacionales.
Asegurar la ratificación de los instrumentos internacionales sobre desarrollo sostenible
y cumplir con las obligaciones correspondientes.
3. II Cumbre de las Américas, Santiago, Chile
(abril de 1998)
Los Jefes de Estado y de Gobierno reconocieron las
gestiones realizadas por la OEA en la Cumbre de Desarrollo Sostenible. Le encomendaron,
que a través de la Comisión Interamericana de Desarrollo Sostenible, continúe el
trabajo positivo que está realizando para cumplir con los mandatos de las Cumbres de
Miami y Santa Cruz. Asimismo, exhortaron a las otras entidades del sistema interamericano
y del sistema de las Naciones Unidas que trabajen para afianzar la cooperación
relacionada con la implementación del Plan de Acción de Santa Cruz.
Próximas etapas:
La Unidad de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente
desempeña las funciones de la Presidencia del Grupo de Trabajo Interinstitucional y
coordina la implementación de los mandatos del área de desarrollo sostenible. El Grupo
de Trabajo Interinstitucional ha establecido siete grupos de trabajo, cada uno a cargo de
las principales iniciativas de la Cumbre de Santa Cruz. Estos grupos han programado las
siguientes acciones:
Establecer una red hemisférica de expertos en derecho
ambiental.
Ejecutar las actividades contenidas en la Estrategia Interamericana para la Participación
Pública
Identificar mecanismos para fortalecer los sectores público y privado que financian
proyectos de desarrollo sostenible.
Prestar apoyo al Grupo de Trabajo Interinstitucional en el seguimiento y ejecución del
Plan de Acción de Santa Cruz.
Apoyar la Iniciativa de Biodiversidad.
Prestar apoyo a la Red Interamericana de Recursos Hídricos
Apoyar la iniciativa sobre Ciudades y Comunidades Sostenibles.
Apoyar el Foro Interamericano sobre Desarrollo Sostenible. El Foro será la plataforma
para la discusión de políticas regionales, subregionales y nacionales del área del
desarrollo sostenible y servirá para definir las posiciones regionales sobre los asuntos
mundiales.
Desarrollar programas tomando en cuenta la ejecución de las propuestas contenidas en el
Informe del Secretario General sobre la implementación de los mandatos de la Cumbre de
Bolivia
Más Información: http://www.oas.org
Fuente: OEA- Home Page
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