| En el contexto de los arreglos
institucionales establecidos en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, se asignó al Secretario
General de la Organización de los Estados Americanos el mandato de presentar un informe
de progreso en referencia a la ejecución de las iniciativas contenidas en el Plan de
Acción de Desarrollo Sostenible. El informe, a ser presentado antes de la Cumbre de las
Américas de 1998, fue hecho como un seguimiento a los compromisos encomendados en
Bolivia. Este informe corresponde al papel de coordinación y seguimiento encomendado a la
OEA. Antecedentes
Es posible que la Cumbre de las Américas sobre Desarrollo Sostenible, realizada en 1996,
pase a la historia como una acción que colocó al Hemisferio Occidental a la cabeza del
resto del mundo, vale decir la primera región que elaboró un plan básico para el
desarrollo sostenible en el marco de los acuerdos globales adoptados en la Conferencia de
las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, que se celebró en Río de Janeiro
en 1992. Lo convenido en Santa Cruz se basó en la Declaración de Río y en la Agenda 21
y consolidó a nivel político lo que se entiende por desarrollo sostenible en las
condiciones específicas de las Américas. El Plan de Acción de Bolivia también sentó
para el Hemisferio Occidental sus prioridades dentro de la amplia gama de asuntos tratados
en la Agenda 21.
En la Cumbre de las Américas, que se llevó a cabo en
Miami en 1994, los países del hemisferio reiteraron su consagración al desarrollo
sostenible y acordaron varias acciones encaminadas a proteger los recursos naturales
renovables, garantizar su uso eficiente y luchar contra la contaminación. En la
Conferencia Mundial sobre el Desarrollo de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo
celebrada en Barbados en 1994, dichos gobiernos definieron más precisamente sus
prioridades para la acción. Junto con la Agenda 21, los acuerdos de Miami y Barbados han
sido los fundamentos del Plan de Acción de Bolivia. Además de determinar que se
realizara la Cumbre de Bolivia en 1996, el Plan de Acción de Miami estipuló que se
celebraran reuniones anuales sobre desarrollo sostenible, a nivel ministerial, lo cual
puso en marcha un proceso importante de diálogo interamericano.
El Plan de Acción de Bolivia es ambicioso e incluye
iniciativas en los ámbitos de la salud, la educación, la agricultura, la silvicultura,
la diversidad biológica, los recursos hídricos, las áreas costeras, las ciudades, la
energía y la minería. Aunque la Declaración y el Plan de Acción no cubren el
desarrollo sostenible en su totalidad, constituyen una base para que los países del
hemisferio comiencen a concertar gradualmente nuevos acuerdos sobre políticas que
abarquen otros elementos fundamentales para lograr un desarrollo económico, social y
cultural sostenible desde el punto de vista ambiental.
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Alcance del informe
Un año es quizá un período muy breve para evaluar los logros de la Declaración y el
Plan de Acción que los países del Hemisferio Occidental adoptaron en la Cumbre de
Bolivia. El mandato de preparar este informe, que le fuera conferido al Secretario
General, obedece al deseo de los gobiernos de evaluar sin demora los avances logrados en
las 65 iniciativas que conforman el Plan de Acción, lo que en resumidas cuentas
constituye una estrategia para procurar que se cumpla con las iniciativas.
El objetivo de este informe es identificar los principales
avances en la ejecución de los acuerdos de Santa Cruz y formular algunas recomendaciones
para promover acciones futuras relacionadas con las iniciativas aprobadas. Es importante
señalar que la mayoría de las actividades vinculadas con las iniciativas empezaron antes
de la Cumbre, lo que no hace fácil determinar en qué medida han progresado como
resultado de los compromisos asumidos en Bolivia. En su mayoría, esas actividades fueron
iniciadas antes de la Cumbre como resultado de los compromisos asumidos en Río de
Janeiro, conforme se enuncia en la Declaración sobre Medio Ambiente y Desarrollo, la
Agenda 21, las convenciones sobre la diversidad biológica y cambios climáticos, la
Declaración sobre Bosques y otros acuerdos multilaterales o iniciativas regionales de
origen diverso. Con frecuencia las iniciativas de Santa Cruz se diseñaron para fortalecer
actividades que ya estaban en marcha.
Por lo tanto, tenemos por delante una amplia variedad de
programas, muchos de los cuales no se pueden vincular fácilmente con la Cumbre de
Bolivia, ni por su origen ni sus logros. En este informe se hace una evaluación del
progreso logrado en los campos que abarca cada una de las iniciativas de Santa Cruz, sin
pretender que sea global. Se procura subrayar las estrategias de ejecución que han tenido
éxito, identificar los obstáculos que surgieron y proponer nuevas políticas que puedan
ayudar a superar las dificultades.
En el informe se señalan las actividades que se han
desarrollado concretamente para cumplir con los mandatos dimanados de la Cumbre que, si
bien no son muy numerosas, tienen gran respaldo, son muy dinámicas y de perspectivas
promisorias.
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Obstáculos
principales a la ejecución de las iniciativas de la Cumbre
El avance modesto que se ha logrado en la acción iniciada como resultado directo de la
Cumbre puede atribuirse a las limitaciones de las propias iniciativas, algunas de las
cuales se remontan al proceso de preparación de la reunión.
Durante las negociaciones hubo grandes diferencias de
opinión con respecto al alcance del Plan de Acción y la responsabilidad que deberían
asumir los distintos países de la región durante su ejecución, lo cual dio lugar a
niveles de apoyo muy dispares de las iniciativas. Por otra parte, si bien muchas de las
iniciativas fueron resultado de procesos cuidadosos de preparación técnica que
incluyeron consultas políticas desde una etapa temprana, hubo otras que se incorporaron
al final de las negociaciones anteriores a la Cumbre. No se prepararon estudios de
antecedentes en temas como el de ciudades sostenibles, por ejemplo, ni se enunciaron con
claridad líneas de acción concretas y métodos de ejecución. Se tuvo conciencia de la
necesidad de incluir esos detalles, pero faltó tiempo para definir las iniciativas con
más profundidad y tornarlas operativas. Asimismo, en la etapa final del proceso de
negociación se manifestó una tendencia a eliminar detalles de las iniciativas más
extensas, a los efectos de que el documento final fuera homogéneo, y ello dio lugar a que
se suprimieran detalles útiles sobre los responsables de su ejecución, en particular en
el caso del capítulo sobre recursos hídricos y áreas costeras.
Otro factor limitante ha sido la escasez de recursos
financieros para realizar las iniciativas. Durante la Cumbre de Bolivia se expresaron
profundas diferencias de opinión al respecto, similares a las que se produjeron en otros
foros de negociación, posteriores a la Conferencia de Río, que aún no se han resuelto y
que han impedido la puesta en marcha de algunas de las iniciativas.
La realidad es que el Plan de Acción incluye un número
excesivo de iniciativas y que los recursos disponibles en el corto plazo no han sido
suficientes para que se logren avances significativos. Una tarea primordial que deben
realizar los gobiernos es clasificar las iniciativas por orden de prioridad y distribuir
con acierto los recursos limitados de que se dispone. Eso es cierto especialmente al nivel
interamericano, donde hay muy pocos fondos disponibles para respaldar acciones colectivas
de los Estados miembros.
Muchos de los elementos que obstaculizaron las acciones
tendientes a poner en práctica los acuerdos de la Cumbre de Río, también se hicieron
presentes en el caso de los acuerdos de Bolivia. En la Asamblea Especial de las Naciones
Unidas (Río +5) se reconoció el poco progreso logrado a partir de la reunión de Río,
pero las diferentes interpretaciones de algunos de los acuerdos fundamentales que se
manifestaron en la Cumbre de la Tierra impidieron que se trazaran estrategias para superar
los problemas de ejecución. Esta situación es motivo de preocupación, pero debería
servir de aliciente a los países del hemisferio para aceptar el reto y resolver la
situación a nivel regional.
Otro hecho que se ha erigido en barrera a la ejecución del
Plan de Acción de Bolivia se sitúa en el plano nacional. Durante el proceso de
negociación de las iniciativas, muchas de las instituciones que tenían jurisdicción
sobre áreas pertinentes no participaron de la manera debida y, por lo tanto, no estaban
cabalmente comprometidas a poner en práctica las iniciativas en cuestión. Esta es una
situación que puede resolverse pero que requerirá una acción decisiva en las esferas
más altas del gobierno. En el caso de las acciones hemisféricas encomendadas por la
Cumbre, una estrategia que se ha comprobado es la de establecer puntos focales en los
países y asegurarse de que las responsabilidades se hayan asignado de manera
transparente. Es obviamente necesario proseguir con un diálogo sustantivo que reúna a
todas las instituciones pertinentes.
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Foro de las Américas
sobre Desarrollo Sostenible
Antecedentes
El seguimiento más significativo al consenso logrado en la Cumbre no es un informe sobre
los acontecimientos relacionados con esas iniciativas, ni una serie de informes, sino un
diálogo continuo y constructivo que intensificará los esfuerzos para hacer realidad los
compromisos que se han contraído.
El Plan de Acción de la Cumbre sobre Desarrollo Sostenible
es, en muchos sentidos, una obra en curso. Existe una gran necesidad de contar con un foro
organizado para definir mejor las prioridades y diseñar acciones prácticas y factibles
de llevar a la práctica. Posiblemente también sea necesario identificar nuevas
iniciativas e incorporar nuevos temas, no contemplados en el Plan original. Se necesita un
espacio en el cual las autoridades de más alto nivel de los gobiernos del hemisferio
puedan intercambiar experiencias sobre la manera de lograr la sostenibilidad ambiental de
los sectores económicos y sociales críticos. Ese diálogo puede servir de base para
definir políticas públicas a nivel nacional y poner en marcha el concepto de desarrollo
sostenible. Para hacer frente de manera adecuada a esas necesidades, se propone el
establecimiento de un foro sobre desarrollo sostenible a nivel ministerial dentro del
marco del Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CIDI), como parte del
temario de sus reuniones anuales.
Funciones
El Foro de las Américas sobre Desarrollo Sostenible desempeñaría las siguientes
funciones:
1. Procurar que el contenido de la
Declaración de Santa Cruz de la Sierra se refleje en las políticas regionales,
subregionales y nacionales de desarrollo sostenible.
2. Promover la ejecución de las iniciativas contenidas en el Plan de
Acción definiendo metas, medios de lograrlas, y organismos responsables de la ejecución,
e identificando nuevas iniciativas cuando sea necesario.
3. Promover un diálogo regional estructurado sobre experiencias en la
resolución de problemas del medio ambiente y del desarrollo sostenible compartidos por
los países, como estrategia encaminada a elevar la capacidad del gobierno para definir y
poner en práctica políticas pertinentes.
4. Adoptar posiciones hemisféricas para las negociaciones que tienen
lugar a nivel internacional sobre cuestiones del medio ambiente y el desarrollo
sostenible.
Temario para los próximos tres años
En vista de la amplitud de estas funciones, se propone que el Foro de las Américas sobre
Desarrollo Sostenible se concentre cada año en sólo dos de los temas planteados en el
Plan de Acción de Bolivia. Se recomienda el siguiente temario para los próximos años:
1999: Salud y agua
2000: Ciudades y energía
2001: Agricultura y biodiversidad
Uno de los criterios básicos para la selección de los dos
temas que se tratarían simultáneamente en un año dado es que estén estrechamente
interrelacionados y que el diálogo entre los dos sectores o esferas de actividad sea
conducente a la formulación de políticas intersectoriales. Los dos temas propuestos para
el primer año, salud y agua, son buenas ilustraciones del proceso. Muchos de los
problemas de salud de la región están vinculados con la falta de agua potable y la
eliminación insatisfactoria de aguas servidas domiciliarias e industriales. Esas
situaciones exigen el diseño y la puesta en práctica de políticas integrales y la
coordinación de los distintos sectores involucrados.
Un temario concebido de esta manera reduce el alcance del
debate a dimensiones manejables, en tanto mantiene un foco integrado. Se solicitaría a
los ministros de los sectores pertinentes que traten los puntos del temario junto con los
ministros del medio ambiente, economía o planificación, según corresponda. El foco
debería centrarse en cuestiones intersectoriales en particular y las conclusiones de las
reuniones deberían centrarse en acciones encaminadas a fomentar una coordinación más
efectiva entre los sectores a fin de lograr el desarrollo sostenible.
Por otra parte, como resultado de la concentración del
diálogo en cuestiones que residen en la interface entre dos sectores, intervendrían
autoridades del gobierno de niveles altos, lo que es necesario para resolver problemas o
conflictos que no pueden resolverse dentro de los sectores individuales. Es probable que
estos encuentros fomenten el tipo de reuniones del CIDI de alto nivel que prescribe la
Carta de la OEA, por mandato de los gobiernos. Por medio de este mecanismo podrían
abordarse temas complejos de sostenibilidad en un marco práctico sin que se intente
tratar de una sola vez el vasto tema del desarrollo sostenible.
Además de tratar temas intersectoriales, los temarios
deberían enfocarse también en cuestiones específicas que adelantarían el proceso de
puesta en práctica de las iniciativas acordadas en la Cumbre de Bolivia, sobre todo las
que requieran acciones colectivas por parte de los gobiernos.
Podrían incluirse también cuestiones amplias de política
vinculadas con la Declaración de Santa Cruz de la Sierra, con miras a intensificar el
diálogo y las acciones a nivel regional y establecer posiciones hemisféricas para las
negociaciones a nivel mundial.
En definitiva, las reuniones ministeriales deberían ser
responsables de determinar líneas de acción concretas y especificar los objetivos
pertinentes, las actividades, los resultados esperados, los recursos financieros, y las
instituciones nacionales e internacionales que se encargarían de la puesta en práctica.
Deberá subrayarse que no se incluirían todos los
elementos posibles de los temas a considerar en un año dado, sino únicamente aquellos
que ofrecen una clara posibilidad de establecer un intercambio fructífero de experiencias
con el objeto de formular recomendaciones de política o de decidir poner en práctica
propuestas de acción específicas o de llegar a posiciones hemisféricas para las
negociaciones a nivel mundial. En cada caso, uno de los criterios prioritarios para la
inclusión de un tema sería que puedan tratarse de manera integrada sus dimensiones de
medio ambiente y de desarrollo.
Composición del foro, entidades participantes y
métodos de trabajo
El Foro de las Américas sobre Desarrollo Sostenible, que se situaría dentro del CIDI,
podría operar de la siguiente manera:
Funcionaría por medio de reuniones ministeriales anuales,
en las que se trataría un temario establecido por el CIDI en sus reuniones regulares.
Sus participantes serían ministros o funcionarios de alto
nivel de los sectores definidos en el Plan de Acción de Bolivia, además de los ministros
de economía, planificación nacional y medio ambiente, o sus equivalentes nacionales.
Dada la índole multisectorial del Foro, la OEA invitaría a otras organizaciones
interesadas en los temas, tales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el
Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID), o la Organización Latinoamericana de Energía
(OLADE), para que participen en las reuniones y colaboren en su planificación y
seguimiento.
Durante los 12 meses previos a las reuniones ministeriales
anuales del CIDI sobre desarrollo sostenible, se realizarían preparativos a un nivel
político y técnico adecuado para obtener el consenso necesario y verificar que las
líneas de acción presentadas a los ministros para su consideración sean viables, en
caso de ser adoptadas. Estos preparativos se emprenderían de conformidad con la índole
de los temas a tratar. Incluirían la preparación de estudios e informes y la
organización de talleres, seminarios o foros de negociación, entre otros. Como producto
final de estas actividades se generarían documentos políticos y técnicos, que
contendrían recomendaciones específicas para la consideración y la posible adopción
por la reunión ministerial convocada bajo los auspicios del CIDI.
Se procuraría que el Foro de las Américas sobre
Desarrollo Sostenible se coordine plenamente con el Foro de Ministros Latinoamericanos del
Medio Ambiente, de manera que sus actividades se complementen mutuamente y no se
dupliquen. Como es bien conocido, este vigoroso foro tiene un notable historial de logros
y se concentra principalmente en temas que son de interés de los ministros del medio
ambiente.
El Foro del CIDI, según el mandato, se concentraría en
los aspectos intersectoriales del desarrollo sostenible. Se deberían hacer esfuerzos para
coordinar las actividades del Foro sobre Desarrollo Sostenible con las de la Comisión
Forestal de la FAO para América Latina y el Caribe y con la Comisión Centroamericana
sobre Desarrollo Sostenible.
Además, la Secretaría de la OEA debería procurar
utilizar los diálogos técnicos interamericanos que tienen lugar bajos sus auspicios,
como el Diálogo Interamericano sobre Administración de Aguas y el que se está creando
en el campo de la biodiversidad, para respaldar el Foro de las Américas sobre Desarrollo
Sostenible.
Secretaría Técnica
La secretaría técnica de las reuniones ministeriales y otros diálogos técnicos sería
responsabilidad de la OEA, en colaboración con otras organizaciones internacionales y
regionales, como se mencionó previamente. Dentro de la OEA, la Unidad de Desarrollo
Sostenible y Medio Ambiente funcionaría como secretaría técnica para las reuniones en
asociación con otras unidades según sea necesario, bajo la coordinación general de la
Secretaría Ejecutiva para el Desarrollo Integral. Se solicitaría asimismo a Organismos
Especializados del sistema interamericano, como la OPS y el IICA, que presten su apoyo a
los diálogos.
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