| Nosotros, los Ministros de Medio Ambiente de
América Latina y del Caribe que hemos asistido al decimonoveno período extraordinario de
sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas para la revisión y evaluación de
la implementación del Programa 21, conscientes de la importancia estratégica de los
recursos naturales y del medio ambiente de nuestra región y reafirmando nuestros
compromiso a favor del desarrollo sostenible deseamos hacer las siguientes consideraciones
respecto de los resultados de este período extraordinario de sesiones: La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el
Desarrollo (CNUMAD), que tuvo lugar en Río de Janeiro, en junio de 1992, lanzó una
Asociación Global para el desarrollo sostenible basado en la responsabilidad común pero
diferenciada de todos los miembros de la comunidad internacional.
Cinco años más tarde, estamos desilusionados por el hecho
de que los esfuerzos considerables realizados por nuestros países no han sido
correspondidos por un compromiso similar hacia el logro del desarrollo sostenible de parte
de la mayoría de los países desarrollados.
Notamos con profunda preocupación que la oportunidad
otorgada por este período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de brindar un
nuevo ímpetu al proceso de Río, no fue adecuadamente aprovechada. Nuestras discusiones
durante la semana pasada han fracasado en la consideración satisfactoria de los temas
críticos de nuestra región, incluyendo la erradicación de la pobreza, las necesidades
particulares de los pequeños Estados insulares en desarrollo y de los países
centroamericanos ante el desafío de la consolidación de la paz como una condición para
el desarrollo sostenible, así como para la conservación, manejo y uso sostenible de la
diversidad biológica.
Por otra parte, las negociaciones sobre los medios de
implementación pusieron de manifiesto la poca disposición de muchos países
desarrollados de asociar su parte de la carga con la preservación de la integridad de
nuestro planeta para las generaciones presentes y futuras. En particular, no se avizora
una compensación adecuada por los servicios globales prestados por nuestros recursos
naturales ni se encamina a nuestros países la necesaria tecnología ambientalmente.
A pesar de todas estas dificultades, el espíritu de Río
permanece en nuestra región.
El desarrollo sostenible es nuestra prioridad. En este
contexto, reafirmamos la inmensa necesidad de nuestros países de mejorar el acceso a los
mercados, manteniendo políticas ambientalmente efectivas y apropiadas.
A este fin, un sistema multilateral abierto, equitativo y
transparente es esencial. Rechazamos las medidas de política comercial con propósitos
ambientales las cuales constituyen una forma arbitraria e injustificable de
discriminación o una restricción encubierta del comercio internacional y, en particular,
las medidas unilaterales que socavan del derecho internacional.
Los esfuerzos nacionales y regionales para el desarrollo
sostenible necesitan ser apoyados por una cooperación internacional significativa, dentro
de un marco institucional coherente en el que las ventajas comparativas de las diversas
agencias y órganos del Sistema de las Naciones Unidas sean aprovechadas en la mayor
manera posible.
Reiteramos el papel determinante que deben jugar un fuerte
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) como agencia de las
Naciones Unidas líder en el tema ambiental y una Comisión de Desarrollo Sostenible como
el principal foro para la coordinación de políticas de desarrollo sostenible a nivel
internacional.
Nosotros, los Ministros de Medio Ambiente de América
Latina y del Caribe, que hemos asistido al período extraordinario de la Asamblea General,
a la luz de nuestras responsabilidades con las generaciones presentes y futuras, y en un
espíritu de Asociación Global, renovamos nuestro firme apego para llevar adelante a
nuestros países en la búsqueda del desarrollo sostenible.
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