| 4. Población y desarrollo sostenible de los asentamientos humanos 125. La calidad de vida y las actividades de todas
las personas en los asentamientos humanos están estrechamente relacionadas con los
cambios y los modelos demográficos, en particular, el crecimiento, la estructura y la
distribución de la población, y las variables de desarrollo como la educación, la salud
y la nutrición, los niveles de utilización de los recursos naturales, el estado del
medio ambiente y el ritmo y la calidad del desarrollo económico y social.
126. Los movimientos de población dentro
de los países y entre ellos, incluido el crecimiento muy rápido de las ciudades, así
como la distribución regional desequilibrada de la población, deben tenerse en cuenta
para asegurar la sostenibilidad de los asentamientos humanos.
Medidas
127. A fin de atender a las cuestiones
relativas a la población que afectan a los asentamientos humanos y de integrar plenamente
las preocupaciones demográficas en las políticas sobre asentamientos humanos, los
gobiernos a los niveles apropiados, incluidas las autoridades locales y otras partes
interesadas, deben:
a) velar por que se tengan debidamente en
cuenta las cuestiones demográficas en los procesos de adopción de decisiones,
especialmente los relativos a la planificación y la ordenación urbanas y regionales, la
infraestructura básica y la prestación de servicios básicos u otras políticas conexas;
b) de ser necesario, crear o mejorar bases de datos, en particular, datos
desglosados por sexo y edad, y recopilar y analizar datos a fin de facilitar una
información de referencia que pueda utilizarse para prever mejor el crecimiento de la
población en ciudades, pueblos y aldeas;
c) fomentar la toma de conciencia, el conocimiento y la comprensión de
los efectos de los cambios demográficos y de las variables de desarrollo en los
asentamientos humanos a todos los niveles de la sociedad mediante campañas de
información pública, y actividades de comunicación que se centren en la importancia y
pertinencia de las cuestiones relacionadas con la población y en las medidas responsables
necesarias para resolver esas cuestiones, en particular la salud, la planificación
familiar y los modelos de consumo y producción compatibles con un desarrollo sostenible;
d) estudiar la necesidad de planear, diseñar y construir asentamientos
humanos sostenibles teniendo en cuenta su efecto en el medio ambiente, a fin de aliviar
las presiones actuales -y evitar las futuras- de la población y el desarrollo en las
zonas urbanas y rurales.
5. Asentamientos humanos ambientalmente sostenibles, sanos y habitables
128. Los asentamientos humanos sostenibles
dependen de la creación de un entorno mejor para la salud y el bienestar humanos, que
mejore las condiciones de vida de las personas y reduzca las disparidades en su calidad de
vida. La salud de la población depende por lo menos tanto del control de los
factores ambientales que perjudican la salud como de las respuestas clínicas a las
enfermedades. Los niños son particularmente vulnerables a un medio urbano dañino y deben
ser protegidos. Las medidas preventivas son tan importantes como disponer de tratamiento y
atención de salud apropiados. Por lo tanto, es esencial dar un enfoque integrado a
la salud en el que la prevención y la atención se sitúen en el contexto de la política
ambiental y reciban apoyo de sistemas eficaces de gestión y planes de acción que prevean
objetivos fijados en función de las necesidades y capacidades locales.
129. Los problemas de salud relacionados
con condiciones ambientales adversas, incluida la falta de abastecimiento de agua pura y
saneamiento, la eliminación inadecuada de desechos, el drenaje deficiente, la
contaminación del aire y la exposición a niveles excesivos de ruido, así como servicios
de salud ineficientes e inadecuados, afectan muy negativamente a la calidad de vida de
millones de personas y a su contribución general a la sociedad. Pueden agravar asimismo
las tensiones y desigualdades sociales y aumentar la vulnerabilidad de las personas a los
efectos de los desastres. Un enfoque integrado del suministro de infraestructura
ecológicamente adecuada en los asentamientos humanos, en particular para las personas que
viven en la pobreza en zonas rurales y urbanas, constituye una inversión en el desarrollo
sostenible de los asentamientos humanos que puede mejorar la calidad de vida, reducir los
efectos negativos sobre el medio ambiente, mejorar la salud general de la población y
reducir la carga de la inversión en medicina curativa y mitigación de la pobreza.
130. Muchos riesgos para la salud
relacionados con la contaminación son particularmente elevados en las zonas urbanas, así
como en las zonas de bajos ingresos, a causa de la mayor concentración de contaminantes
procedentes, por ejemplo, de la industria, el tránsito de vehículos, las emanaciones de
las cocinas y la calefacción, la sobrepoblación y la eliminación inadecuada de desechos
sólidos y líquidos. Los riesgos ambientales en el hogar y en el lugar de trabajo pueden
tener un efecto desproporcionado sobre la salud de las mujeres y los niños en razón de
su diferente susceptibilidad a los efectos tóxicos de diversas sustancias químicas, de
su diferente exposición a ellos y del carácter de las tareas que frecuentemente realizan
las mujeres. Los riesgos ambientales en el hogar pueden tener además un efecto
desproporcionado sobre los niños.
131. Muchos contaminantes ambientales,
como los materiales radiactivos y los contaminantes orgánicos persistentes, se introducen
en la cadena alimentaria y en definitiva en los seres humanos, con lo cual ponen en
peligro la salud de las generaciones actuales y futuras.
132. La exposición a metales pesados, en
particular el plomo y el mercurio, puede tener efectos nocivos persistentes en la salud y
el desarrollo del ser humano y en el medio ambiente. Los niños y las personas que viven
en la pobreza suelen ser particularmente vulnerables; los efectos de un alto grado de
concentración de plomo en el desarrollo intelectual de los niños son irreversibles, lo
que es motivo de especial preocupación. Existen opciones eficaces y asequibles que
permiten evitar muchos usos de esos metales. Deben buscarse sustitutos apropiados de los
productos que no permiten controlar ni mitigar la exposición al plomo.
133. Las pautas insostenibles y
antieconómicas de producción y consumo provocan también mayores problemas de
eliminación de desechos. Es esencial intensificar los esfuerzos encaminados a reducir al
mínimo la producción y el vertimiento de desechos y a estimular el reciclado y
reaprovechamiento en la mayor medida posible, así como la eliminación del resto de
manera ecológicamente racional. Ello requerirá cambios de actitudes y pautas de consumo,
así como del diseño de edificios y vecindarios y modalidades innovadoras, eficientes y
sostenibles de control de desechos.
134. Se reconoce que el diseño de las
zonas edificadas tiene repercusiones sobre el bienestar y la conducta de las personas y,
por lo tanto, sobre su salud. El buen diseño de las viviendas nuevas y su
mejoramiento y rehabilitación es importante para crear condiciones de vida sostenibles.
El diseño de edificios altos para viviendas debe complementar el marco del barrio en que
están situados. En particular, el desarrollo en gran escala de viviendas ubicadas en
edificios altos puede traer consigo inconvenientes sociales y ambientales; por
consiguiente, es preciso prestar especial atención a la calidad del diseño, incluidos
los aspectos de escala y altura, al mantenimiento apropiado, la inspección técnica
periódica y las medidas de seguridad.
135. La habitabilidad de las zonas
edificadas es muy importante para la calidad de la vida en los asentamientos humanos. La
calidad de la vida supone la existencia de los atributos que permiten atender a
aspiraciones diversificadas y crecientes que van más allá de la satisfacción de las
necesidades básicas de los ciudadanos. La habitabilidad guarda relación con las
características y cualidades de espacio, entorno social y medio ambiente que contribuyen
singularmente a dar a la gente una sensación de bienestar personal y colectivo e
infundirle la satisfacción de residir en un asentamiento determinado. Las aspiraciones a
la habitabilidad varían de un lugar a otro y evolucionan y cambian con el tiempo.
También difieren según las poblaciones que integran las comunidades. Por lo tanto, las
condiciones para que haya asentamientos humanos habitables presuponen una democracia que
funcione y en la que estén institucionalizados los procesos y mecanismos de
participación, dedicación cívica y fomento de la capacidad.
Medidas
136. A fin de mejorar la salud y el
bienestar de todas las personas a lo largo de su vida, en particular de las personas que
viven en la pobreza, los gobiernos a los niveles apropiados, incluidas las autoridades
locales, en asociación con otras partes interesadas, deben:
a) formular y ejecutar planes o
estrategias nacionales, subnacionales y locales de salud y fortalecer los servicios de
higiene ambiental para prevenir, mitigar y hacer frente a las enfermedades y a la mala
salud resultantes de las malas condiciones de vida y de ambiente de trabajo y las
condiciones de la gente que vive en la pobreza, y seguir tratando de alcanzar el objetivo
del Programa 21 de lograr un mejoramiento de los indicadores de salud de un 10 a un 40%
para el año 2000;
b) adoptar medidas para prevenir y controlar la contaminación del aire,
el agua y el suelo y reducir los niveles de ruido, cuando sea apropiado, y desarrollar
sistemas preventivos y curativos apropiados de atención de salud y garantizar el acceso a
ellos con objeto de enfrentar los problemas de salud conexos;
c) velar por la investigación adecuada de la forma y la medida en que
las mujeres y los niños son particularmente susceptibles o están expuestos a la
degradación y los riesgos ambientales, inclusive, en caso necesario, la investigación y
la recolección de datos sobre grupos determinados de mujeres y niños, en particular las
mujeres de bajos ingresos, las indígenas y las pertenecientes a minorías;
d) mejorar las condiciones de la vivienda a fin de mitigar los riesgos
para la salud y la seguridad, en particular los riesgos de las mujeres, las personas de
edad, los niños y las personas con discapacidad, que están relacionados con las
actividades en el hogar;
e) aumentar a todos los niveles la capacidad de administración efectiva
de la higiene ambiental;
f) formular y ejecutar programas que garanticen el acceso universal de
las mujeres a lo largo de toda su vida a una gama completa de servicios de atención de
salud, incluidos los relacionados con la salud reproductiva, que incluye la planificación
de la familia y la salud sexual, de forma compatible con lo dispuesto en el Informe de la
Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo;
g) formular criterios, según corresponda, respecto de los niveles
máximos permitidos de exposición a ruidos en condiciones de seguridad y fomentar el
control y la evaluación de los ruidos como parte de los programas de higiene ambiental;
h) dar a conocer mejor la interdependencia del medio ambiente y la salud
y desarrollar en las comunidades los conocimientos, las actitudes y las prácticas
necesarios para mejorar la salud personal y de la comunidad, con especial atención a la
higiene;
i) promover, según corresponda, la planificación y el buen diseño de
los asentamientos humanos, tanto en las urbanizaciones nuevas como en el mejoramiento y la
rehabilitación de otras, haciendo hincapié a la vez en la calidad estética y en la
calidad técnica y funcional, racional y sostenible, a fin de enriquecer y mejorar la
calidad general de vida de las personas;
j) establecer procesos para aumentar el intercambio de información,
experiencia y asistencia técnica entre gobiernos nacionales, subnacionales y locales,
inclusive al mismo nivel de la administración, y entre sectores para el mejoramiento de
la higiene ambiental;
k) conseguir que se dé la debida prioridad y se faciliten recursos
adecuados, a nivel nacional, regional e internacional, para combatir la amenaza que
representan para los individuos y la salud pública la rápida difusión del VIH/SIDA en
todo el mundo y la reaparición de enfermedades importantes como la tuberculosis, el
paludismo, la oncocercosis y las enfermedades diarreicas, en particular el cólera;
l) fomentar condiciones sanas y seguras en el lugar de trabajo para
hombres y mujeres.
137. A fin de mejorar las condiciones
ambientales y reducir los desechos industriales y domésticos y otras amenazas para la
salud en los asentamientos humanos, los gobiernos a los niveles apropiados, en asociación
con todas las partes interesadas, deben:
a) elaborar y aplicar planes y políticas
nacionales y locales y programas intersectoriales específicos que aborden todos los
capítulos pertinentes del Programa 21;
b) elaborar leyes y políticas que determinen niveles apropiados de
calidad del medio ambiente, fijen objetivos para la mejora del medio ambiente y señalen
los instrumentos para su consecución de acuerdo con las prioridades y condiciones
nacionales y subnacionales;
c) establecer, equipar y fomentar la capacidad para vigilar y evaluar el
cumplimiento de las normas ambientales y la eficacia de su aplicación a todos los
niveles;
d) establecer criterios ecológicos con miras a facilitar la selección y
preparación de tecnologías adecuadas y su utilización apropiada;
e) reconocer y combatir los efectos desproporcionadamente grandes y
adversos de políticas y programas sobre la salud o el entorno de las personas que viven
en la pobreza y las pertenecientes a grupos vulnerables y desfavorecidos;
f) ofrecer incentivos y desincentivos a fin de fomentar el uso de
procesos de producción y tecnologías no contaminantes y que ahorren energía y agua, los
cuales, entre otras cosas, puedan aumentar las oportunidades económicas en lo que
respecta a la tecnología ambiental, la limpieza del medio ambiente y los productos
ecológicamente adecuados, así como mejorar el atractivo y la competitividad de los
asentamientos humanos para recibir inversiones económicas;
g) ofrecer directrices y capacitación para la aplicación de
procedimientos de evaluación de los efectos sobre la higiene ambiental;
h) hacer evaluaciones ambientales y evaluaciones de las consecuencias que
tienen para el medio ambiente los proyectos y planes de desarrollo, respectivamente, que
podrían influir considerablemente en su calidad;
i) apoyar mecanismos de consulta y de asociación entre las partes
interesadas para preparar y aplicar planes ambientales locales y programas relacionados
con la aplicación del Programa 21 en el plano local, así como programas intersectoriales
específicos de higiene del medio ambiente;
j) sensibilizar a la opinión pública acerca de las cuestiones
ambientales y promover en las comunidades el conocimiento, las actitudes y las prácticas
necesarias para el desarrollo sostenible de los asentamientos humanos;
k) adoptar medidas apropiadas para administrar efectivamente y en
condiciones de seguridad, la utilización de los metales pesados, en particular el plomo,
y eliminar, donde sea posible, toda exposición incontrolada a esos metales, a fin de
proteger la salud humana y el medio ambiente;
l) eliminar cuanto antes la utilización del plomo en la gasolina;
m) en cooperación con la comunidad internacional, promover la
protección del entorno de vida y tratar de que la tierra, el aire y el agua contaminados
vuelvan a estar a niveles aceptables para los asentamientos humanos sostenibles.
138. Reconociendo que es necesario adoptar
un enfoque integrado del suministro de servicios y políticas ambientales que son
esenciales para la vida humana, los gobiernos a los niveles apropiados, en asociación con
otras partes interesadas, deben:
a) incorporar de manera integrada los
principios y estrategias del Programa 21 y de la Declaración de Río sobre el Medio
Ambiente y el Desarrollo: el principio de precaución, el principio del contaminador
pagador, el principio de prevención de la contaminación, el enfoque por ecosistemas,
incluidas las estrategias relativas a la capacidad de carga y la evaluación de los
efectos ambientales y sociales;
b) promover prácticas y pautas de producción y consumo que conserven y
protejan los recursos de agua dulce y agua salada y la capa arable de la tierra, así como
la calidad del aire y del suelo;
c) velar por que todos los asentamientos humanos dispongan de agua limpia
lo más pronto posible mediante, entre otras cosas, la adopción y mejora de la
tecnología, y velar por la preparación y aplicación de planes de conservación y
protección del medio ambiente con miras a sanear sistemas hídricos contaminados y
rehabilitar cuencas hidrográficas dañadas;
d) lograr cuanto antes que todos los desechos sólidos, incluidos los
peligrosos, y las aguas residuales, tanto en las zonas rurales como en las urbanas, se
eliminen de forma compatible con las normas nacionales o internacionales de calidad del
medio ambiente;
e) fomentar la protección del medio ambiente y la salud pública por
medio de un tratamiento apropiado, el reciclado y la reutilización de sistemas de
saneamiento ecológicamente racionales y el tratamiento y la eliminación de aguas
residuales y desechos sólidos;
f) hacer un esfuerzo concertado por reducir la generación de residuos y
de productos de desecho mediante, entre otras cosas, el establecimiento de objetivos
nacionales y locales en materia de reducción de los envases;
g) elaborar criterios y metodologías para la evaluación de las
consecuencias ambientales y las necesidades de recursos en el plano local a lo largo del
ciclo vital de productos y procesos;
h) elaborar y aplicar mecanismos jurídicos, fiscales y administrativos
con miras a lograr una ordenación integrada de los ecosistemas;
i) establecer mecanismos con objeto de asegurar la administración y
conservación transparentes, responsables y económicas de la infraestructura.
139. A fin de fomentar un entorno
saludable que siga manteniendo viviendas adecuadas para todos y asentamientos humanos
sostenibles para la generación actual y las venideras, los gobiernos, a los niveles
apropiados, en colaboración con todas las partes interesadas, deben:
a) promover la conservación y el uso
sostenible de la diversidad biológica urbana y periurbana, incluidos los bosques, los
hábitat locales y la diversidad de especies; la protección de la diversidad biológica
debería tenerse en cuenta en las actividades locales de planificación del desarrollo
sostenible;
b) proteger los recursos forestales existentes y promover, donde sea
posible, la forestación en torno a los asentamientos humanos y en ellos, con objeto de
satisfacer las necesidades básicas relativas a la energía, la construcción, el ocio y
la seguridad alimentaria;
c) fomentar, cuando proceda, la creación de cinturones verdes para la
producción y el esparcimiento alrededor de las aglomeraciones urbanas y rurales con
objeto de proteger su medio ambiente y contribuir al abastecimiento de productos
alimentarios;
d) reducir considerablemente el deterioro del medio marino causado por
actividades terrestres, incluidos los residuos y desagües municipales, industriales y
agrícolas, que tienen efectos perniciosos sobre las zonas productivas del medio marino y
el litoral;
e) procurar que los niños tengan acceso a la naturaleza de forma
habitual por medio de juegos al aire libre y establecer programas de enseñanza para
ayudar a los niños a investigar el entorno de sus comunidades, incluidos los ecosistemas
naturales;
f) velar por que todas las partes interesadas tengan oportunidades
adecuadas de participación pública a todos los niveles del proceso de adopción de
decisiones relativas al medio ambiente.
140. La ordenación de los recursos
hídricos en los asentamientos humanos constituye un gran problema para el desarrollo
sostenible. Combina la exigencia de garantizar a todas las personas la satisfacción de la
necesidad humana básica de un suministro seguro de agua potable limpia y la de satisfacer
las demandas contrapuestas de la industria y la agricultura, que son cruciales para el
desarrollo económico y la seguridad alimentaria, sin poner en peligro la capacidad de las
generaciones futuras para satisfacer sus necesidades de agua.
141. Para hacer frente a ese problema se
requiere un enfoque integrado de la ordenación de los recursos hídricos que tenga en
cuenta los vínculos entre el agua, el saneamiento y la salud, entre la economía y el
medio ambiente, y entre las ciudades y sus alrededores, y que armonice la planificación
del uso de la tierra y las políticas de vivienda con las políticas del sector hídrico y
aplique un enfoque amplio y coherente a fin de fijar y hacer cumplir normas realistas.
Para una ordenación integrada de los recursos hídricos son indispensables un decidido
compromiso político, la cooperación entre sectores y disciplinas diversos y una
colaboración activa de todas las partes interesadas. A tal fin, los gobiernos a los
niveles apropiados, en colaboración con otras partes interesadas, deben:
a) aplicar políticas de ordenación de
los recursos hídricos inspiradas en la idea más amplia de sostenibilidad económica,
social y ambiental de los asentamientos humanos en general y no únicamente en
consideraciones sectoriales;
b) establecer estrategias y criterios (biológicos, físicos y de calidad
del agua desde el punto de vista químico) para preservar y restablecer los ecosistemas
acuáticos de manera integrada, tomando en consideración las cuencas hidrográficas en su
totalidad y los recursos vivos que contienen;
c) administrar la oferta y la demanda de agua de manera efectiva, que
permita satisfacer las necesidades básicas de los asentamientos humanos y, al mismo
tiempo, tener en cuenta la capacidad de carga de los ecosistemas naturales;
d) promover el establecimiento de asociaciones entre los sectores
público y privado y entre instituciones en los planos nacional y local con objeto de
asignar con mayor eficacia las inversiones en recursos hídricos y saneamiento y aumentar
su operatividad;
e) prestar apoyo a los organismos competentes a fin de que aumenten su
capacidad para evaluar la demanda de las comunidades y para incorporar esa demanda en la
planificación de servicios de infraestructura ambiental;
f) aplicar las reformas institucionales y legislativas necesarias para
eliminar las redundancias y duplicaciones de funciones y jurisdicciones de numerosas
instituciones sectoriales y para lograr la coordinación eficaz de esas instituciones en
la prestación y administración de servicios;
g) elaborar instrumentos económicos y aplicar medidas reguladoras a fin
de reducir el desperdicio de agua y fomentar el reciclado y la reutilización de aguas
residuales;
h) idear estrategias para reducir la demanda de los limitados recursos de
agua aumentando la eficiencia de los sectores agrícola e industrial;
i) regularizar la tenencia de la tierra en asentamientos no estructurados
con objeto de alcanzar el nivel mínimo de reconocimiento jurídico necesario para la
provisión de servicios básicos;
j) promover la instalación y utilización de sistemas sanitarios
eficientes y seguros, como las letrinas secas, para reciclar las aguas residuales y los
componentes orgánicos de los desechos sólidos municipales y convertirlos en productos
útiles como fertilizantes y biogás;
k) tomar en consideración las necesidades de las mujeres al adoptar
decisiones de carácter tecnológico respecto del nivel de servicios básicos y del acceso
a ellos;
l) velar por la participación plena y en igualdad de condiciones de la
mujer en todas las decisiones relativas a la conservación y gestión de los recursos de
agua y a las opciones tecnológicas.
142. Para mejorar la habitabilidad de los
asentamientos humanos, los gobiernos a los niveles apropiados, en asociación con otras
partes interesadas, deben promover:
a) la plena participación de todas las
partes interesadas en la planificación del espacio, el diseño y las prácticas que
contribuyen a la sostenibilidad, la eficiencia, la conveniencia, la accesibilidad, la
seguridad, la estética, la diversidad y la integración social en los asentamientos
humanos;
b) la interacción dentro de los distintos grupos sociales y entre ellos
mediante la creación y mantenimiento de servicios culturales y de una infraestructura de
comunicaciones;
c) una oferta suficiente de vivienda accesible para todos;
d) legislación para salvaguardar los derechos e intereses de los
trabajadores, a fin de potenciar los derechos de los consumidores y garantizar la
seguridad de tenencia;
e) un entorno económico que pueda generar oportunidades de empleo y que
ofrezca una diversidad de bienes y servicios;
f) el fomento de la capacidad, el desarrollo institucional y la
participación cívica para contribuir a la integración y a un aumento general de la
productividad en los asentamientos humanos.
143. En una economía en proceso de
mundialización, la creciente incidencia de la contaminación transfronteriza y la
transferencia a través de fronteras nacionales y regiones de tecnologías peligrosas para
el medio ambiente puede representar una grave amenaza para las condiciones ambientales de
los asentamientos humanos y la salud de sus habitantes. Por consiguiente, los gobiernos
deben cooperar con miras a establecer nuevos mecanismos jurídicos multilaterales a fin de
aplicar el principio 13 de la Declaración de Río de Janeiro, relativo a la elaboración
de leyes sobre responsabilidad e indemnización por los efectos adversos de los daños
ambientales causados por las actividades realizadas dentro de su jurisdicción, o bajo su
control, en zonas situadas fuera de su jurisdicción. La comunidad internacional, las
organizaciones internacionales y los gobiernos también deben tratar de encontrar medidas
preventivas apropiadas en los casos en que haya un claro riesgo de que se produzcan
accidentes ambientales importantes que puedan tener efectos transfronterizos. Además, los
Estados deben guiarse por el principio 16 de la Declaración de Río de Janeiro, que
recomienda el criterio de que el responsable de la contaminación corra, en principio, con
los gastos que de ella se deriven.
144. A fin de prevenir la contaminación
transfronteriza y reducir al mínimo sus consecuencias sobre los asentamientos humanos
cuando se produce, los gobiernos deben cooperar con miras a elaborar mecanismos apropiados
para evaluar las consecuencias ambientales de las propuestas de actividades que puedan
tener considerables consecuencias adversas para el medio ambiente, incluida una
evaluación de las observaciones pertinentes formuladas por otros países que podrían
resultar afectados. Los gobiernos deben asimismo cooperar a fin de elaborar y aplicar
mecanismos para la notificación previa y oportuna, el intercambio de información y la
celebración de consultas de buena fe, y la mitigación de los posibles efectos adversos
relacionados con esas actividades, tomando en consideración los acuerdos e instrumentos
internacionales existentes.
6. Utilización sostenible de la energía
145. La utilización de la energía es
esencial para el transporte, la producción industrial y las actividades domésticas
y el trabajo de oficina en los centros urbanos. La actual dependencia de fuentes de
energía no renovables en la mayoría de los centros urbanos puede provocar cambios
climáticos, contaminación atmosférica y problemas consiguientes para el medio
ambiente y la salud humana, y puede representar una grave amenaza para el desarrollo
sostenible. Es posible mejorar la producción y utilización sostenibles de energía
fomentando el rendimiento energético, por medios como una política de fijación de
precios, la sustitución de combustibles, la utilización de fuentes
alternativas de energía, el transporte público masivo y la sensibilización de la
opinión pública. Hay que coordinar activamente las políticas de asentamientos
humanos y de energía.
Medidas
146. A fin de fomentar la utilización
eficiente y sostenible de la energía, los gobiernos a los niveles apropiados, en
asociación con el sector privado, las organizaciones no gubernamentales, las
organizaciones de base comunitaria y los grupos de consumidores, deben, según proceda:
a) promover la planificación urbana y
rural y concebir soluciones que propicien la utilización eficaz de la energía y presten
la debida atención a los usuarios finales y a sus actitudes y prácticas;
b) instituir medidas apropiadas a fin de fomentar la utilización de
fuentes de energía renovables e inocuas y hacer más eficiente la utilización de la
energía en los asentamientos humanos, velando por que quienes viven en la pobreza y sus
familiares no resulten desfavorecidos;
c) fomentar sistemas de alto rendimiento energético, por ejemplo,
introduciendo o apoyando medidas innovadoras y eficientes de generación, distribución y
utilización de energía, como sistemas de calefacción y refrigeración combinados que
aprovechen la recuperación de calor sobrante y la generación conjunta de calor y
electricidad;
d) alentar la investigación, el desarrollo y la utilización de sistemas
de transporte no motorizados o de bajo consumo de energía y la utilización de fuentes de
energía renovables y las correspondientes tecnologías, como la energía solar, la
eólica y la derivada de la biomasa;
e) alentar a los países, en particular a los países en desarrollo,
a cooperar en el intercambio de conocimientos, experiencia e información técnica
respecto de la eliminación gradual de la gasolina con plomo, entre otras cosas,
mediante la utilización de etanol de biomasa como sustituto ecológico;
f) instituir el cobro de tarifas a los usuarios u otras medidas o
modificar las que ya existan para fomentar un uso doméstico eficaz de la energía;
g) estimular, mediante incentivos fiscales u otras medidas, y adoptar
tecnologías de alto rendimiento energético y ecológicamente racionales para la
rehabilitación de las industrias y los servicios existentes y la creación de otros
nuevos;
h) prestar apoyo a programas de reducción y neutralización de emisiones
de gases contaminantes que se originen en la generación, distribución y utilización de
energía;
i) alentar y promover campañas de educación pública y de información
a través de los medios de difusión para fomentar el reciclado, el reaprovechamiento
y un consumo de energía menor;
j) fomentar el empleo de tecnologías de calefacción, refrigeración y
generación de electricidad basadas en la energía solar, el diseño para un uso eficiente
de la energía, la ventilación y un mejor aislamiento de los edificios para reducir el
consumo de energía en su interior;
k) promover el empleo en la construcción de productos industriales y
desechos agrícolas inocuos y otros tipos de materiales de construcción reciclados y que
requieren un bajo consumo de energía;
l) alentar y fomentar el desarrollo y la difusión de tecnologías nuevas
y ecológicamente racionales, inclusive la reducción de los compuestos metálicos como
componentes de los combustibles usados en el transporte, así como sistemas
racionales de utilización de la energía.
7. Sistemas sostenibles de transporte y comunicaciones
147. Los sistemas de transporte y
comunicaciones son la clave del movimiento de mercancías, personas, información e ideas,
el acceso a los mercados, el empleo, las escuelas y otros servicios y el
aprovechamiento de la tierra, tanto dentro de la ciudades como entre éstas, y en zonas
rurales y otras zonas apartadas. El sector del transporte es un importante consumidor de
energía no renovable y de tierras y contribuye mucho a la contaminación,
la congestión y los accidentes. Mediante una planificación y una política
integradas de transporte y uso de la tierra es posible reducir los efectos negativos de
los actuales sistemas de transporte. Las personas que viven en la pobreza, las mujeres,
los niños, los jóvenes, las personas de edad y las personas con discapacidad resultan
especialmente desfavorecidos por la falta de sistemas de transporte público accesibles,
asequibles, seguros y eficientes.
148. Los avances tecnológicos de las
comunicaciones pueden tener un efecto considerable sobre las pautas de actividad
económica y los asentamientos humanos. Es importante tener en cuenta los posibles efectos
a fin de conseguir que la comunidad obtenga los máximos beneficios y reducir los
resultados desfavorables en lo que se refiere al acceso a los servicios.
149. La ordenación del transporte en los
asentamientos humanos debe efectuarse de modo que fomente el acceso adecuado de todos a
los lugares de trabajo, la interacción social y el esparcimiento y facilite importantes
actividades económicas, entre ellas la obtención de alimentos y la satisfacción de
otras necesidades vitales. Simultáneamente, hay que reducir los efectos negativos del
transporte sobre el medio ambiente. En los sistemas de transporte hay que asignar
prioridad a la reducción de los viajes innecesarios mediante políticas adecuadas de
aprovechamiento de la tierra y de comunicaciones; el establecimiento de políticas de
transporte que hagan hincapié en medios de locomoción que no sean el automóvil; el
desarrollo de combustibles alternativos y de vehículos que los utilicen, el mejoramiento
del comportamiento ecológico de los medios de transporte existentes y la adopción de
normas y reglamentos adecuados sobre precios y otras cuestiones.
150. El transporte no motorizado es un
importante medio de locomoción, especialmente para los grupos de bajos ingresos,
vulnerables y desfavorecidos. Una medida estructural para contrarrestar la marginación
socioeconómica de esos grupos consiste en fomentar su movilidad mediante
la promoción de medios de transporte baratos, eficientes y que
economicen energía.
Medidas
151. A fin de lograr sistemas de
transporte sostenible en los asentamientos humanos, los gobiernos a los niveles
apropiados, en asociación con el sector privado, el sector comunitario y otras
partes interesadas pertinentes, deben:
a) apoyar una política de transporte
integrada que explore toda la gama de opciones técnicas y de gestión y preste la
debida atención a las necesidades de todos los grupos de población, especialmente de
aquellos cuya movilidad se ve limitada por razones de discapacidad, edad, pobreza o
por cualquier otro factor;
b) coordinar la ordenación territorial y la planificación del
transporte a fin de fomentar estructuras espaciales para los asentamientos que faciliten
el acceso a necesidades básicas, como los centros de trabajo, las escuelas, la atención
de salud, los lugares de culto, los bienes y servicios y los lugares de esparcimiento,
reduciendo así la necesidad de desplazarse;
c) alentar la utilización de una combinación óptima de diversas
modalidades de transporte, inclusive el ir a pie, la bicicleta y los medios de transporte
privados y públicos, mediante la fijación de tarifas apropiadas, políticas espaciales
para los asentamientos y otras medidas reguladoras;
d) promover y aplicar medidas disuasorias para evitar el crecimiento cada
vez mayor del tráfico motorizado privado y reducir la congestión, que es perjudicial
desde el punto de vista ambiental, económico y social y también para la salud y la
seguridad humanas, mediante la fijación de tarifas adecuadas, la regulación del
tráfico, los aparcamientos y los métodos de planificación del uso de la tierra y de
control del tráfico, y facilitando o fomentando medios alternativos efectivos de
transporte, sobre todo en las zonas más congestionadas;
e) facilitar o fomentar un sistema de transporte público y
comunicaciones efectivo, barato, físicamente accesible y ecológicamente adecuado, en el
que se dé prioridad a los medios de transporte colectivos, con una capacidad de carga
adecuada y una frecuencia que permita satisfacer las necesidades básicas y mejorar las
principales corrientes de tráfico;
f) fomentar, regular y aplicar tecnologías silenciosas, eficientes y de
baja contaminación, por ejemplo, motores de bajo consumo de combustible, sistemas de
control de las emisiones y combustibles con bajo nivel de emisiones contaminantes y de
repercusiones en la atmósfera, así como otras formas alternativas de energía;
g) fomentar y promover el acceso del público a servicios de
información electrónica.
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