| Índice I. PREÁMBULO
II. OBJETIVOS Y PRINCIPIOS
III. COMPROMISOS
A. Vivienda adecuada para todos
B. Asentamientos humanos sostenibles
C. Habilitación y participación
D. Igualdad entre el hombre y la mujer
E. Financiación de la vivienda y los
asentamientos humanos
F. Cooperación internacional
G. Evaluación de los progresos
IV. PLAN DE ACCIÓN
MUNDIAL: ESTRATEGIAS PARA LA APLICACIÓN
A. Introducción
B. Vivienda adecuada para todos
1. Introducción
2. Políticas de vivienda
3. Sistemas de suministro de vivienda
a) Facilitar el funcionamiento de los mercados
b) Facilitar la producción de viviendas por las
comunidades
c) Garantizar el acceso a la tierra
d) Movilizar fuentes de financiación
e) Garantizar el acceso a infraestructura y
servicios básicos
f) Mejorar la planificación, el diseño, la
construcción, la conservación y la rehabilitación
4. Grupos vulnerables y personas con necesidades
especiales
C. Desarrollo sostenible de los
asentamientos humanos en un mundo en proceso de urbanización
1. Introducción
2. Uso sostenible de la tierra
3. Desarrollo social: erradicación de la
pobreza, creación de empleo productivo e integración social
4. Población y desarrollo sostenible de los
asentamientos humanos
5. Asentamientos humanos ambientalmente
sostenibles, sanos y habitables
6. Utilización sostenible de la energía
7. Sistemas sostenibles de transporte y
comunicaciones
8. Conservación y rehabilitación del patrimonio
histórico y cultural
9. Mejorar las economías urbanas
10. Desarrollo equilibrado de los asentamientos
en las zonas rurales
11. Capacidad de prevención de desastres,
mitigación de sus efectos, preparación para casos de desastre y rehabilitación
posterior
D. Fomento de la capacidad y desarrollo
institucional
1. Introducción
2. Descentralización y fortalecimiento de las
autoridades locales y sus asociaciones o redes
3. Participación popular y compromiso cívico
4. Administración de los asentamientos humanos
5. Planificación y ordenación metropolitanas
6. Recursos financieros e instrumentos
económicos nacionales
7. Información y comunicaciones
E. Cooperación y coordinación
internacionales
1. Introducción
2. Un contexto internacional propicio
3. Recursos financieros e instrumentos
económicos
4. Transferencia de tecnología e intercambio
de información
5. Cooperación técnica
6. Cooperación institucional
F. Aplicación y seguimiento del Programa
de Hábitat
1. Introducción
2. Aplicación a nivel nacional
3. Aplicación a nivel internacional
4. Participación de las autoridades locales y
de la sociedad civil, con inclusión del sector privado
5. Evaluación de resultados, indicadores y
mejores prácticas
G. Declaración de
Estambul
I. PREÁMBULO
1. Reconocemos la necesidad imperiosa de
mejorar la calidad de los asentamientos humanos, que tiene profundas repercusiones en la
vida cotidiana y el bienestar de nuestros pueblos. Reina la sensación de que existen
grandes oportunidades y la esperanza de que es posible construir un mundo nuevo en el que
el desarrollo económico, el desarrollo social y la protección del medio ambiente, en
cuanto componentes interdependientes y sinérgicos del desarrollo sostenible, pueden
lograrse mediante la solidaridad y la cooperación dentro de los países y entre éstos, y
mediante el establecimiento de asociaciones eficaces a todos los niveles. La cooperación
internacional
y la solidaridad universal, guiadas por los propósitos y
principios de la Carta de las Naciones Unidas y en un espíritu de asociación, son
indispensables para mejorar la calidad de la vida de los pueblos del mundo.
2. El objetivo de la Segunda Conferencia
de las Naciones Unidas sobre los Asentamientos Humanos (Hábitat II) es tratar dos temas
de igual importancia a escala mundial: "Vivienda adecuada para todos" y
"Desarrollo sostenible de los asentamientos humanos en un mundo en proceso de
urbanización". El ser humano es el elemento central del desarrollo sostenible, que
incluye vivienda adecuada para todos y asentamientos humanos sostenibles, y tiene derecho
a llevar una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza.
3. En relación con el primer tema, gran
parte de la población mundial carece de vivienda y de servicios de saneamiento,
particularmente en los países en desarrollo. Reconocemos que el acceso a una vivienda
segura y salubre y a los servicios básicos es indispensable para el bienestar
físico, psicológico, social y económico del ser humano y debe ser parte fundamental de
nuestras medidas urgentes en favor de los más de mil millones de personas que no viven en
condiciones decentes. Nuestro objetivo es conseguir que todas las personas dispongan de
una vivienda adecuada, especialmente los pobres de las ciudades y el campo que carecen de
ella, mediante un criterio que favorezca el desarrollo y la mejora de la vivienda sin
perjudicar al medio ambiente.
4. En cuanto al segundo tema, el
desarrollo sostenible de los asentamientos humanos combina el desarrollo económico, el
desarrollo social y la protección del medio ambiente, respetando plenamente todos los
derechos humanos y las libertades fundamentales, inclusive el derecho al desarrollo, y
ofrece los medios para lograr un mundo más estable y pacífico, fundado en una visión
ética y espiritual. La democracia, el respeto de los derechos humanos, la transparencia,
la representatividad y la rendición de cuentas en la gestión pública y la
administración en todos los sectores de la sociedad, así como la participación efectiva
de la sociedad civil, son pilares indispensables para el logro del desarrollo sostenible.
La falta de desarrollo y la gran extensión de la pobreza absoluta pueden inhibir el goce
pleno y efectivo de los derechos humanos y debilitan la democracia frágil y la
participación popular. No obstante, no cabe invocar ninguna de esas causas para
justificar la violación de los derechos humanos y las libertades fundamentales.
5. Reconociendo la dimensión mundial de
estas cuestiones, la comunidad internacional, al convocar Hábitat II, ha decidido que
mediante un enfoque mundial concertado podría acelerarse considerablemente el avance
hacia esos objetivos. Unas pautas de producción y consumo insostenibles, particularmente
en los países industrializados, la degradación del medio ambiente, los cambios
demográficos, la pobreza extendida y persistente y la desigualdad social y económica
pueden tener repercusiones locales, transnacionales y mundiales. Cuanto antes las
comunidades, las administraciones locales y las asociaciones entre los sectores público,
privado y comunitario, aúnen sus esfuerzos para elaborar estrategias de vivienda y de
asentamientos humanos amplias, decididas e innovadoras, mejores serán las perspectivas de
seguridad, salud y bienestar de las personas y más prometedoras serán las esperanzas de
encontrar soluciones a los problemas sociales y ambientales del mundo.
6. Habiendo examinado la experiencia
adquirida desde la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Asentamientos
Humanos, celebrada en Vancouver (Canadá) en 1976, Hábitat II reafirma los resultados
logrados en las recientes conferencias mundiales pertinentes y los ha consolidado en un
programa para los asentamientos humanos: el Programa de Hábitat.
En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo
(Cumbre para la Tierra), celebrada en Río de Janeiro en 1992, se elaboró el Programa 21.
En esa Conferencia, la comunidad internacional acordó un marco para el desarrollo
sostenible de los asentamientos humanos. En todas las demás conferencias, entre ellas la
Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995), la Cumbre Mundial sobre
Desarrollo Social (Copenhague, 1995), la Conferencia Internacional sobre la
Población y el Desarrollo (El Cairo, 1994), la Conferencia Mundial sobre el Desarrollo
Sostenible de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (Barbados, 1994), la
Conferencia Mundial sobre la Reducción de los Desastres Naturales (Yokohama, 1994) y la
Conferencia Mundial de Derechos Humanos (Viena, 1993), así como la Cumbre Mundial en
favor de la Infancia (Nueva York, 1990) y la Conferencia Mundial sobre Educación para
Todos (Jomtien (Tailandia), 1990), se trataron también importantes cuestiones sociales,
económicas y ambientales, en particular diversos elementos del programa de desarrollo
sostenible, para cuya ejecución satisfactoria es preciso adoptar medidas a nivel local,
nacional e internacional. La Estrategia Mundial de la Vivienda hasta el Año 2000, que se
adoptó en 1988 y en la que se destaca la necesidad de mejorar la construcción y la
entrega de viviendas, revisar las políticas nacionales de vivienda y adoptar una
estrategia que propicie esos fines, contiene directrices útiles para lograr el objetivo
de que todas las personas tengan una vivienda adecuada en el próximo siglo.
7. A lo largo de la historia, la
urbanización ha estado asociada al progreso económico y social, el fomento de la
alfabetización y la educación, la mejora de la situación sanitaria general, un mayor
acceso a los servicios sociales y la participación en la vida cultural, política y
religiosa. La democratización ha favorecido ese acceso, así como la participación
y dedicación fructífera de los agentes de la sociedad civil, las asociaciones entre los
sectores público y privado y la planificación y la ordenación descentralizadas y
participativas, que son elementos indispensables para el futuro de los centros urbanos.
Las ciudades y los pueblos han sido motores de crecimiento y focos de civilización, y han
favorecido la evolución del saber, la cultura y la tradición, así como de la industria
y el comercio. Los asentamientos urbanos bien planificados y administrados encierran la
promesa del desarrollo humano y de la protección de los recursos naturales del mundo por
su capacidad de sustentar a gran número de personas limitando al mismo tiempo sus efectos
en el medio ambiente. El crecimiento de las ciudades y los pueblos provoca cambios
sociales, económicos y ambientales que rebasan los límites de las ciudades. Hábitat II
se ocupa de todo tipo de asentamientos, grandes, medianos y pequeños, y reafirma la
necesidad de realizar mejoras universales en las condiciones de vida y trabajo.
8. Para superar los problemas actuales y
velar por que no se detenga la mejora de las condiciones económicas, sociales y
ambientales de los asentamientos humanos, debemos comenzar por reconocer las dificultades
a que se enfrentan las ciudades y los pueblos. Según las proyecciones actuales, a
comienzos del siglo próximo más de tres mil millones de personas, es decir, la mitad de
la población mundial, vivirán y trabajarán en zonas urbanas. Los problemas más
graves a que se enfrentan las ciudades y los pueblos, junto con sus habitantes, comprenden
la escasez de recursos financieros, la falta de oportunidades de empleo, el aumento del
número de personas sin hogar y de asentamientos de precaristas, el incremento de la
pobreza y el desequilibrio creciente entre ricos y pobres, el aumento de la inseguridad y
de los índices de delincuencia, las deficiencias y el deterioro del patrimonio de
viviendas y de los servicios e infraestructuras, la falta de instalaciones sanitarias y
docentes, el uso indebido de la tierra, la inseguridad en la tenencia, la creciente
congestión del tráfico, el aumento de la contaminación, la falta de zonas verdes, las
deficiencias en el abastecimiento de agua y el saneamiento, la falta de coordinación del
desarrollo urbano y la creciente vulnerabilidad a los desastres. Todos esos factores han
puesto a prueba la capacidad de los gobiernos a todos los niveles, en particular en los
países en desarrollo, para alcanzar el objetivo del desarrollo económico y social y la
protección del medio ambiente, componentes interdependientes del desarrollo sostenible
que se potencian mutuamente y constituyen el marco de nuestro empeño por mejorar la
calidad de vida de todos los pueblos. Los altos índices de migración internacional e
interna y el crecimiento de la población en las ciudades y los pueblos, sumados a las
pautas insostenibles de producción y consumo agudizan particularmente esos problemas. En
las ciudades y los pueblos de todo el mundo, grandes sectores de la población viven en
condiciones deficientes y padecen graves problemas, inclusive de orden ecológico, que se
ven agravados por la falta de capacidad de planificación y gestión, la falta de
inversiones y tecnología, la movilización insuficiente y la asignación incorrecta de
recursos financieros, además de la escasez de oportunidades sociales y económicas. En el
caso de la migración internacional, los migrantes tienen necesidades de vivienda y
servicios básicos, educación, empleo e integración social sin menoscabo de su identidad
cultural, y debe dárseles protección y atención adecuadas en los países
de acogida.
9. En el proceso de mundialización y
creciente interdependencia, los asentamientos rurales representan un gran incentivo y una
gran oportunidad para renovar las iniciativas de desarrollo a todos los niveles y en todas
las esferas. No obstante muchos asentamientos rurales carecen de oportunidades
económicas adecuadas, en particular en materia de empleo, así como de infraestructura y
servicios, sobre todo en relación con el agua, el saneamiento, la salud, la educación,
las comunicaciones, el transporte y la energía. Mediante actividades y tecnologías
apropiadas para el desarrollo rural puede contribuirse a reducir, entre otras cosas, los
desequilibrios, las prácticas insostenibles, la pobreza, el aislamiento, la
contaminación y la inseguridad de la tenencia de tierras. Esa labor puede favorecer la
incorporación de los asentamientos rurales al conjunto de la vida económica, social y
cultural, promover la sostenibilidad de las comunidades y la seguridad del medio y reducir
las presiones que propician el crecimiento de las ciudades.
10. Las ciudades, los pueblos y los
asentamientos rurales están vinculados entre sí por los movimientos de bienes, recursos
y personas. Los vínculos entre la ciudad y el campo son indispensables para la
sostenibilidad de los asentamientos humanos. Dado que el crecimiento de la población
rural ha sobrepasado el ritmo de creación de empleo y de oportunidades económicas, la
migración a las ciudades ha aumentado sin cesar, sobre todo en los países en desarrollo,
lo que ha sometido a una enorme demanda las infraestructuras y los servicios urbanos, que
ya eran objeto de grandes presiones. Es imperioso erradicar la pobreza rural y mejorar la
calidad de las condiciones de vida, así como crear oportunidades de empleo y educación
en los asentamientos rurales, los centros regionales y las ciudades secundarias. Debe
sacarse el máximo partido de las contribuciones complementarias y los vínculos entre las
zonas rurales y las ciudades equilibrando sus distintas necesidades económicas, sociales
y ambientales.
11. Más personas que nunca viven hoy en
condiciones de pobreza absoluta y carecen de vivienda adecuada. En muchos países, las
viviendas deficientes y la falta de vivienda son un problema que no deja de aumentar y que
amenaza las condiciones de salud y seguridad y pone en peligro la propia vida. Todas las
personas tienen derecho a un nivel de vida adecuado para sí mismas y sus familias, lo que
incluye alimento, vestido, vivienda, agua y saneamiento adecuados, y a la mejora constante
de las condiciones de vida.
12. En muchas regiones del mundo, el
rápido aumento del número de personas desplazadas, incluidos los refugiados, otras
personas desplazadas que necesitan protección internacional y las personas desplazadas en
el interior de los países, de resultas de desastres naturales o provocados por el hombre
está agravando la crisis de la vivienda y pone de relieve la necesidad de dar una
solución rápida y duradera al problema.
13. Es necesario tener plenamente en
cuenta las necesidades de los niños y los jóvenes, en particular por lo que respecta a
sus entornos vitales. Hay que prestar especial atención a los procesos que favorecen
la participación en lo que atañe al ordenamiento de ciudades, pueblos y barrios, con
objeto de garantizar las condiciones de vida de los niños y los jóvenes y de utilizar su
intuición, su creatividad y sus ideas acerca del medio ambiente. Debe prestarse especial
atención a las necesidades en materia de vivienda de los niños vulnerables, como los
niños de la calle, y los que son víctimas de explotación sexual. Los progenitores y
otras personas legalmente responsables de los niños tienen derechos, deberes y
responsabilidades, de conformidad con la Convención sobre los Derechos del Niño, en lo
referente a la satisfacción de estas necesidades.
14. En el ámbito de las políticas de
vivienda y de desarrollo y ordenación urbanos, debería prestarse particular atención a
las necesidades y la participación de los pueblos indígenas. Esas políticas deberían
respetar plenamente su identidad y cultura y ofrecerles un entorno apropiado que favorezca
su participación en la vida social, económica y política.
15. La mujer tiene un papel de primer
orden que desempeñar en el logro de asentamientos humanos sostenibles. No obstante, a
causa de diversos factores, entre los que figura la persistente y creciente carga de la
pobreza para las mujeres y la discriminación en razón del género, la mujer tropieza con
obstáculos particulares cuando trata de obtener una vivienda adecuada y de participar
plenamente en la adopción de decisiones relativas a los asentamientos humanos
sostenibles. La emancipación de la mujer y su participación plena y en condiciones de
igualdad en la vida política, social y económica, la mejora de la salud y la
erradicación de la pobreza son indispensables para lograr la sostenibilidad de los
asentamientos humanos.
16. La discapacidad es parte de la vida
normal. Las personas con discapacidad no siempre han tenido la oportunidad de participar
plenamente y en condiciones de igualdad en el desarrollo y la gestión de los
asentamientos humanos, comprendida la adopción de decisiones, a menudo a causa de
barreras sociales, económicas, de actitudes y físicas, así como de la discriminación.
Deben eliminarse esas barreras, y las necesidades y las preocupaciones de las personas con
discapacidad deben quedar plenamente integradas en los planes y las políticas de vivienda
y de asentamientos humanos sostenibles, a fin de que éstas sean accesibles para todos.
17. Las personas mayores tienen derecho a
llevar una vida satisfactoria y productiva y deben tener oportunidades de participar
plenamente en sus comunidades y su sociedad y en todas las decisiones relativas a su
bienestar, especialmente a sus necesidades de vivienda. Deben reconocerse y valorarse sus
múltiples contribuciones a los procesos políticos, sociales y económicos de los
asentamientos humanos. Debe prestarse especial atención a satisfacer las necesidades en
evolución en materia de vivienda y movilidad, a fin de que puedan seguir teniendo una
vida satisfactoria en su comunidad.
18. Aunque muchos países, en especial los
países en desarrollo, carecen de recursos jurídicos, institucionales, financieros,
tecnológicos y humanos para responder como es debido al rápido ritmo de urbanización,
muchas autoridades locales están acometiendo ese problema con un criterio abierto,
responsable y eficaz y quieren incorporar a los ciudadanos al proceso del desarrollo
sostenible. Debe fomentarse el establecimiento de estructuras que propicien la iniciativa
independiente y la creatividad y que impulsen el establecimiento de asociaciones de
distinta índole, inclusive con el sector privado, y dentro de los países y entre éstos.
Además, debe favorecerse la participación efectiva y en condiciones de igualdad de todas
las personas, en particular las que pertenecen a grupos vulnerables y desfavorecidos,
sobre todo las que viven en la pobreza, en todas las actividades relacionadas con los
asentamientos humanos, pues ello es la base de la conciencia cívica y debe recibir el
impulso de las autoridades nacionales. El Programa de Hábitat proporciona un marco que
permite a los ciudadanos asumir responsabilidad en la promoción y la creación de
asentamientos humanos sostenibles.
19. Los problemas de los asentamientos
humanos tienen múltiples facetas. Se reconoce que una vivienda adecuada para todos y
el desarrollo sostenible de los asentamientos humanos no están desligados del desarrollo
social y económico más amplio de los países ni pueden desvincularse de la creación de
un marco nacional e internacional que favorezca el desarrollo económico, el desarrollo
social y la protección del medio ambiente que son componentes indispensables y mutuamente
complementarios del desarrollo sostenible.
20. Existen diferencias críticas entre
los asentamientos humanos en distintas regiones y países y dentro de los países. En la
ejecución del Programa de Hábitat deben tenerse en cuenta las diferencias, las
situaciones particulares y la distinta capacidad de cada comunidad y país. En ese
contexto, son indispensables para la ejecución del Programa de Hábitat, la cooperación
internacional, regional, subregional, nacional y local, y la participación de
instituciones como la Comisión de Asentamientos Humanos y el Centro de las Naciones
Unidas para los Asentamientos Humanos (Hábitat), así como recursos.
21. El Programa de Hábitat constituye un
llamamiento mundial para la acción a todos los niveles. Ofrece, en un marco de objetivos,
principios y compromisos, una visión positiva de los asentamientos humanos sostenibles,
en que todas las personas tengan una vivienda adecuada, un entorno salubre y seguro,
acceso a los servicios básicos y un empleo productivo libremente elegido. El Programa de
Hábitat orientará todas las actividades encaminadas a convertir esa visión en realidad.
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